viernes, 28 de abril de 2017

Homo erectus


Medio ser catapultado en las cavernas de Altamira
El otro medio perdido en el edificio de Iberdrola

AHuecarnos


Observar
Encontrar
Acercar
Escuchar
Compartir un espacio, un tiempo, un silencio.
Compartir un bocado de tu bocadillo.
Jugar al corro de las patatas
Unir las manos palmoteando en la sin razón

Abocarse a tu cuerpo. A vuestros cuerpos. A nuestros cuerpos. Ahuecarnos en nuestros cuerpos para sentir un alma.

La tierra dejó de crear


Los tiempos se negaron a creer
Los pueblos quedaron bajo aguas estancadas
Las mujeres abortaron piltrafas
Las abuelas contrajeron lepra
y los patos murieron ahogados en gasolina

El único sonido era el tañido de campanas
Sólo las chimeneas alcanzaban el aire
La tierra dejó de crear
Las raíces se pudrieron y el avellano se quemó
El último olivo se levanta amorfo entre la niebla
Entre mis manos sólo el polvo de lo que fue

 

Un niño llora desconsolado


Es tan pequeño como una pulguita y tan extraño como la luna
Se ríe con la facilidad del que no sabe de preocupaciones
Con la verdad del placer
Con una sinceridad de cuatro dientes
Chapurrea lo justo para jugar y comer, corre al grito de ay, ay, ay, ay, ay y se agarra a tus piernas como las garrapatas a las orejas.
Le gusta mirar, tocar y chupar cualquier cosa que sorprenda
No tiene miedo al miedo, ni a los barrancos, ni al silencio
Se sube encima de la silla y escala infinitas montañas
Conoce quién es el bueno y quién el malo con tan solo una mirada
Le encantan los animales y los vehículos de dos ruedas.
Esta madrugada este niño mio llora desconsolado
No sabemos que le duele, que le pesa, que le agobia
Sólo escuchamos su llanto y su quejío,
Sólo sentimos el sudor de su pijama empapado,
Sus ojos cristalinos, su dedo apuntando a ninguna parte
Este niño mio que hoy quiero más que nunca, me enseña qué es la ilusión, y el amor y la ternura y la angustia.
Descubre a nuestros ojos cansados, la esperanza del después, la fe en el presente, los recuerdos apagados.
Quisiera que este niño mio se refugiara en el regazo de la fuerza, bebiera el brillo de la estrella del Norte y se empachara de sol andaluz
Sé que se me escucha lejos y como un contrahechizo, quiero que este niño mio, salve mi vida y la suya.

lunes, 24 de abril de 2017

Revisión

La crítica se apodera de mi
Y yo si huelo
Y supuro
Y mojo sábanas enteras, edredones
Y la boca seca, oliendo amargo
No quiero hacer de los sabores de tu vida, licor de almendras amargas
Tampoco que tú hagas de la mía, absenta de delirios
Callábamos, y cuando hablábamos, o muros o estrellas fornicando, lobos en extinción copulando, silencio y grillos de madrugada, la hierba quemada a zarpazos, asco y belleza a partes iguales, ambos con las aletas de la nariz, inhalando el choque de dos mares
Chorreábamos corazones y sangre, embistiendo de todo menos cuernos
Necesitados de sexo
Distanciados del cariño
Con repetida ausencia de voluntad
Apartados de la utopía
Rogando por ella
Con pulgas y perros
Pelos de orugas dentro de las orejas
Escocían las palabras
Los gestos
Rondando agujeros
Mareando perdices; ganas de hijxs y viajes a ninguna parte
Nos manteníamos de pie sobre un desvencijado velero
La libertad de nuestro barco era una bandera a jirones
Manchada de sangre seca
Hacia un lado y hacia el otro
Buscando el equilibrio
EL punto de fusión
A veces, lo conseguimos
2 en 1
Sincronización perfecta
Amor a quemarropa
Pasión precisa en medio de un mar de hostilidad
Podíamos, nos relajábamos, eliminábamos la ansiedad
Pero pronto volvía a soplar el levante
Y el sol picaba
Y la boca otra vez seca y amarga
Y no lográbamos cubrirnos de las tormentas de arena

¿Cómo se puede querer dar vida cuando una siente que ha muerto?