lunes, 28 de noviembre de 2016

No puedo obviar

No negaré que me amaste hasta pensar en perder las ganas de beber
que preferías mi compañía a la de 10 gramos
que cada vez que nos mirábamos, las constelaciones fornicaban titilantes
que me sumergiste en la ponzoña de un pueblo lleno de moscas y viento
que me mostraste vencedor ante vaqueros de ojos de caza
que me defendí con la elegancia de las gitanas viejas
y que cuidé a mi manada con colmillos y paso firme
Tampoco negaré que para no perderme, me perdías
que me arrastrabas al secarral de tu fracaso y que yo, bailaba descalza sobre  el hielo de las Lunas de Saturno si tú repetías mi nombre tres veces seguidas
-Verónica, Verónica, Verónica.-
que había mucho aliento de romerías interminables y que los restos eran tu banquete preferido
que me vestía con el saco de basura y te acompañaba a la cumbre de dunas de polvo blanco
que embarqué en una patera de palés y con un remo quise cruzar Océanos
Que te amé hasta secarme por dentro, hasta alejarme por fuera, hasta cuartear mi piel y rapar mi razón
No puedo obviar que todavía te amo, aún así ¿No es el olvido otra forma de amor?

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