viernes, 1 de abril de 2016

Parece mentira

Parece mentira que te quieras tan poco
Que dentro de ti todos vean un volcán y tú sólo sientas un agujero
Que silencies tu poder
Malgastes tu honra
Peques de vulgar
Tientes al desprecio
Ciegues tu belleza
Y rompas tu armonía

Parece mentira que te quieras tan poco
Que no te riegues con ese balcón que tienes
Que no puedas crecer conociendo el buen abono
Que no alcances a cantar el susurro que todos oyen de ti
Que te trates sin contrato, sin disciplina, sin respeto
Que te maltrates con miedo, te aplaques sin consideración, tiembles sin cesar.
Parece mentira que estés paralizada por una realidad mezquina
Que te consideres indigna de atención, mediocre, sin nada que aportar
Parece mentira que te quieras tan poco

Con tus garras maravillosas
Tu salvajismo esencial
Tu rozar exacto
Tu ternura profunda
Tu calidez etérea
Tu batir de corazones
Tu encender luces
TU curar emociones
Tú pureza vital

Parece mentira que no te quieras y que cargues tu poder a oscuras
Que no seas capaz de sentirlo, de sentirte fuerte, templada, serena, saciada, satisfecha, que no te aproveches de él, con él y te embriagues de ti misma

Parece mentira la mella que la corrosión ha dejado en tus palabras
Que no aprecies lo que los años te han regalado sin mala intención
Que arrastres almas, muevas masas, seas delirios de otros y te tiemble el pulso en el detalle más insignificante

Parece mentira todas las veces que te han nombrado diosa y las veces que tú te has rebajado avergonzada de tu brillo
Las veces que te has ocultado
Las veces que te has escondido de ti misma

Parece mentira que con toda la sabiduría, sigas negándote a ti misma
Con todas las caricias
Con todos los abrazos
Con todas las llamadas de cariño, de atención
Con toda la colección de sonrisas que has desplegado cuando eres águila de mirada a través, que sigas negándote a ti misma y sufriendo por lo que no eres.

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