domingo, 27 de marzo de 2016

Enganchada

Estoy enganchada a lo que sé, que no es real
Estoy engancha a lo que sé, que es lo más real
Estoy enganchada a estar enganchada
A buscar entre las sobras el todo
A encontrar entre las sombras, el significado
A sentirme una pelusa en medio del desierto de Atacama
A ser una orquidea en la fealdad de una selva despeluchada

Estoy enganchada a circundar los alrededores de la materia sensible y penetrarla por los orificios más insólitos
A tener esa textura en el tacto y hundir los dedos profundo
A escuchar como va cediendo ante la presión y a disfrutar mirando cuando por fin, se desangra

Estoy enganchadisíma a silbar sin tener sentido del ritmo
A accionar sin saber cuál es la acción
A llorar con el venir del cuento

Estoy enganchada a llenarlo todo de plantas y vida y destrozarlo todo en días de agonía
A matarme de sed cuando la boca está más seca que nunca

Estoy prisionera de mi propia sensibilidad
De lo efímero de todo
De la falta de estabilidad
De los derrames de la confusión

Soy capaz de hacer huelga de hambre por desidia
Amor por necesidad
Violencia por placer
Tragedia por humor
Locura por trascender

Estoy enganchada a ser capaz,
A creerme incapaz
y a arriesgarlo sin miramiento
 A traspasar las verdades aplastantes y a ponerme las botas en un mundo de tacones
A salir ilesa de la estupidez
A  salir mal parada por convicción
A ser inoportuna e incómoda
A minar cualquier indicio de debilidad ajena

Estoy enganchada al túnel de la belleza
De la decadencia
De lo auténtico

Estoy enganchada a la vida.

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