martes, 13 de octubre de 2015

Heridas de sin dientes.

Me aprietan los sin dientes envueltos en estrafilococos.
Las heridas se hacen ulceras y no hay forma de que los agujeros sanen.
Conseguimos llenarlos de arena, sangre y pus, quemarlos a base de basucos y las heridas no hacen por cerrarse.
Usamos la técnica de la cura por saturación, apoyados en una cámara frigorífica mascando uvas recicladas, que están más tiernas y se muerden mejor y con el frío en el pecho y el litro en la mano, miramos nuestras heridas convencidos que tarde o temprano encontraran la cura adecuada.
Alguien grita: ¡Hemos abierto la caja de Pandora!
y un perro oliendo a pescado muerto, me chupa la del pie.



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