sábado, 17 de octubre de 2015

Desear en la ausencia: Cuerpos vivos.

Cuerpos que no se tocan y se desean y que con mil y una caras, esconden la otra
Manos embarradas queriendo alcanzar las estrellas una noche nublada y entre las uñas, la tierra de un aloe apunto de madurar
Corazones sin cabeza, pescados sin cola, perros mudos, gatos sin bonus de vida, osos sin posibilidad de hibernar y pájaros sin cielo.
Vajillas rotas, kilómetros a miles, el zapato pequeño que te aprieta el dedo gordo y la espalda, dolorida, agachada, queriendo seguir el rastro de la baba de un caracol.
Finales de trayectos, derrumbes de naipes, despuntes de creencias, y el vestido, hecho jirones por andar entre zarzas, desnudando un cuerpo que sólo sabe desearte en la ausencia.
El suelo lleno de arena de castillos estivales, el agua salada del mar a tus ojos, y mi niña, tan tierna y emocional, con las garras sucias, el pelo enmarañado y el cinismo en las comisuras de la vagina.


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