sábado, 29 de agosto de 2015

Frialdad

A pesar de que pueda sentir así, no habrá nadie en el mundo que consiga pararme los pies y hacer que no vuelva a caminar
No habrá amor que me detenga más de lo debido ni palabra que pueda hacerme abandonar, y no soy yo la que decido, es mi instinto: de loba que se arrastra, de perra en celo, de bicha de bosque y de luna de volcán. De niña asilvestrada, pomelo amargo y azúcar añadido. De mujer descalza, trovadora de juegos, transparencia de sal, piel tostada y corazón, ay, corazón... corazón de arrebatos.
No habrá nadie en el mundo...

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