domingo, 30 de agosto de 2015

sábado, 29 de agosto de 2015

Ser

Presos de nosotros mismos, olvidamos que la vida es la prisión de la racionalidad, y en busca de no sé que movida, abandonamos la esperanza de ser quiénes somos.

Los duendes de Bolonia

Los duendes caminamos a cuatro patas, vivimos con los delincuentes y tiramos de vino como de zapatos viejos.
Somos amantes de la poesía, nos arrastramos por los sentimientos y fondeamos sueños y sirenas.
Encedemos fuego con pinocha y quemamos retama y desasosiegos en tiempos de poniente.
Avivamos las sombras y despacito, descalzos, atravesamos caminos de pinchos entre las copas de pinos que vibran cuando tú y yo nos besamos de verdad.
Los duendes no entendemos de reglas, acompañamos a los piratas en su devenir traficante y empuñamos la pureza como forma de vida.
SOmos pura naturaleza y misterio, imprevisibles, extraños, guerreros de pura esencia, tan crueles y divinos como el océano, con sus orcas, sus tiburones y su mar de fondo.
Somos tan duendes, que sin estar, estamos.

En la roca del queso

Sigo morena, y guardo la naturaleza de ésta: arranco dedos si quién me da de comer quiere de mi hasta la piel.

Un día muy largo

Es tan complicado y tan sencillo a la vez
como tú y yo, raros, tan cercanos y ajenos a la vez, que damos tanto miedo, que somos capaces de hacernos ovillo y abrir nuestras alas, aviones hacia el final de todo sin control de velocidad ni marcapasos, directos a las estrellas fugaces para iluminar con un candil desquebrajado, lo más puro de nuestra verdad, mientras otra vez la luna, se rie de nuestra necedad e inocencia.
Y es que estamos muy ciegos...

El querer

Son las 10:05 de la mañana y Alvaro no se tiró a la Ría por María
Tampoco El Rober se fue con La Vero a Euskadi
Ni el José encontró a la que fue su amante esperando en la puerta
Parece que este 29 de Agosto no es 14 de Febrero y que los amores, deberán esperar a otro día, otra hora y otro sitio para poder amarse como es debido.

Frialdad

A pesar de que pueda sentir así, no habrá nadie en el mundo que consiga pararme los pies y hacer que no vuelva a caminar
No habrá amor que me detenga más de lo debido ni palabra que pueda hacerme abandonar, y no soy yo la que decido, es mi instinto: de loba que se arrastra, de perra en celo, de bicha de bosque y de luna de volcán. De niña asilvestrada, pomelo amargo y azúcar añadido. De mujer descalza, trovadora de juegos, transparencia de sal, piel tostada y corazón, ay, corazón... corazón de arrebatos.
No habrá nadie en el mundo...

SIn miedo a todo

En la cabeza tengo las marismas del Coto de Doña Ana y la resaca de un levante salvaje.
En el fondo de mi espíritu, la hiedra cubre mis ganas y las orquídeas se reproducen como flores demoniacas caídas del más bello paraíso.
En mi barriga se gesta Lucía y una imagen de mar extrañanamente en calma, me acosa con su exagerada y plena verdad.
Ya sabes que soy como las algas y que no dejaré de enredarme en tu cuello hasta que consiga asfixiarte, asfixiarme y lanzar la llave al mar de intensidad que ni tú ni yo sabemos gestionar pero que vivimos como si fuéramos sus dueños.
Y es que mi cuerpo está flaco y de raro ver, y es que la sorpresa nos cogió sin sorpresa y es que los dos sabemos que dos más dos siempre serán mucho más que cuatro si quiénes lo calculan han sentido en sus pieles el deseo y la verdad de un entedimiento mucho más profundo que el centro de la tierra.
Si es que tanto tú como yo, tenemos al corazón como luna y al instinto como maestro. Y así, pues para adelante, a seguir cavando tan hondo como nuestros sentimientos consigan llegar.

Entre dos orillas

En el Estrecho decidimos amarnos aún a costa del levante
Entre dos continentes no pudimos contenernos y caímos a las faldas de una frontera, asesinados por una pasión yonqui y risueña, luchando por la ruina, por la utopía sabida de dos almas exiliadas y por la anarquía de un amor incierto y desconsiderado.
Hoy, que el cantábrico baña mis pies, el ayer es un sueño y el azul del mar, el horizonte perplejo donde contemplo la derrota de nuestra victoria.