lunes, 27 de julio de 2015

un día culquiera, te levantas despeinada y...


Y cualquier día, fumándote la vida, te das cuenta de que estás cascada; tus tetas ya no tienen gravedad, el culo antaño deseado, te llega a las rodillas, tus ojos han empequeñecido y tu cara es un mapa de carreteras secundarias y... qué te queda entonces

No tus manos artríticas
Ni tu muñeca sensible
NI tu cuello retorcido
Ni tus muslos celulíticos
NI tu espalda curvada
NI tus tripas sueltas

Lo único que te queda es tu espíritu.

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