jueves, 9 de abril de 2015

Con la lana entre los dedos

Me creí que ya lo tenía todo hecho cuando la madeja se anudó y la lana se quedó entre mis uñas.
Intenté chuparme el dedo y los recuerdos se deshilacharon en mi boca.
Me quedé sin lana, sin autoestima, sin saliva y con un nudo entre mis dedos que me atraganta los segundos, los destinos y la sinceridad.
Perdí la honestidad, gané una soledad mal parida; hija del miedo, hermana de la cobardía, prima de la mediocridad, sumisa de la desidia, esclava de la vulgaridad.
Todo lo diva que me soñaba, en pesadilla se convirtió
Ya no merecía el don de lo especial
Quise quemar la madeja
Fundirme en su fuego fatúo
Expiar mis torpezas
Escapar de mi misma
Soltar amarras y correr lejos
Transformarme en ninfa
y alejarme de la realidad.
Sin embargo, había demasiados nudos
Y mis tobillos son de jilguero
mis alas están quebradas
a mi pico le falta el aliento
y mis garras sujetan lo justo
Pero...
Siempre fui muy amiga de Eduardo Manos Tijeras.





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