lunes, 13 de abril de 2015

Cobarde

Ese camarero con mirada cristalina que sin conocer mi nombre sabe quién soy
Un desconocido que cree que las penas con tortilla de patatas se me curan y no duda en ponerme los últimos pintxos como si pensara que con comida se sacia el alma.
Otra vez esa idea me ronda la cabeza y parece como si él supiera que quiero hacerlo
Como si poniéndome una caña se diera cuenta del laberinto sin Diosa en el que estoy perdida y con su cervecita y sus pintxos, intentara llenar el vacío que me lleva a esa terrible tentación.
Hoy lo he pensado demasiadas veces
Hacía mucho tiempo que no reparaba demasiado en ello
Que estaba lejos y yo era feliz.
Pero hoy... todo ha vuelto
Y a pesar de que tengo amigas y camareros que me regalan lo que son para que yo pueda seguir siendo, hoy no quiero seguir.


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