domingo, 8 de febrero de 2015

Rezo Ritual Ancestral

Todo es blanco si el corazón que lo ampara brilla cuando sale el sol.
¿Y mientras tanto?El mismo corazón que se ilumina con el astro solar también lo debe hacer con la luna.
Hay lunas muy oscuras en las que no valen ni los pero ni los sin embargo.
Hay días que las nubes sustituyen a la luna y al sol y no cabe más que el desamparo y la oscuridad.
Y ese corazón, en las entrañas de la penumbra, iracundo contra su propia naturaleza, perdido en un laberinto de sentidos, desesperado porque tiene que volver a palpar, porque sus ojos no sirven, llora en el rincón de pensar su soledad, arrodillado delante de sus recuerdos, implorando humildad, a las cicatrices del pasado, y llora, ciego y sucio, sabiendo que las lágrimas son las únicas que lo pueden desinfectar para poder brillar el día en que sol se decida a calentar.
Su alma que vuelve a serenarse, a sentirse valiente y tranquila y el pecho que se le abre para acoger  de nuevo al mundo. La inocencia por fin acariciando su rostro con manos firmes, sencillas, exactas, naturales y básicas.
La esencialidad vuelve a ti, corazón, en esa alfombra polvorienta y meada en la que imploras el perdón hacia la humanidad.




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