domingo, 30 de noviembre de 2014

Verónica Más Checa

La vida ha hecho lo que hoy soy.
Ni más ni menos.

Me llamo Verónica Mas Checa.
Verónica Más

La Kakota
La Vero
La Verónica
La Verito
La Terminator.
La koki
La Txula
La Rubia
La Pollo
La Carnicera
La andaluza
La de Jaén
La calva
La de Histeria
La Pajarraka
La pitufo gruñón
La sin tierra y sin dueño.
Algunxs me dicen la Más

Yo soy todas esas que dicen y alguna otra que me imagino.

 

viernes, 28 de noviembre de 2014

Amor II

Hay veces que la luz es toda la sombra que tu corazón puede sentir, y hay veces, que es tanta, que el cuello se te disloca y las piernas te flaquean. Hay que ser fuerte, eso dicen por ahí, pero hay veces que todo retumba y el eco confunde.
-Los pies bien plantados- como decía aquel poema que este medio día me ha hecho llorar. - Tira para adelante niña que es lo único que puedes hacer. Enciende las velas y apágalas porque los días pasan y esa es la luz que puedes aportar. Asamblea de luciérnagas en libertad en tu voz, justicia poétika en tus ojos, no te preocupes que estás haciendo lo único que puedes hacer y lo estás haciendo como se tiene que hacer, con el corazón en la mano, la creatividad de Lazarillo y compañerxs sincerxs. En este mundo de ciegos, de oscuros y mala leche, de egos defensivos y cobardes, sólo con poesía y luz se puede actuar. -

Estoy confundida, mucho. Estoy donde tengo que estar. Las ganas no me vencen aunque a veces me pregunto si no estaré ya vencida.

La poesía no es un papel lleno de letras, es más bien un papel en blanco como carta de despida. Y la luz... no es un neón en un escaparate, es un neón en un escaparate roto. Lo sé muy bien, como también sé que hay muchas luciérnagas como yo, que pintan caras al desencanto, cosen parches para supervivientes, iluminan con linternas de chino y se sacuden a golpes de djembe. Que hay personas que trabajan para que todo sea más bello en el sentido bien profundo de la palabra. Conozco las sonrisas de aquéllxs que te ofrecen su ayuda con toda la humildad y el cariño posible y también conozco las batallas callejeras de gallos y gallinas que no saben cerrar el pico cuando toca. Conozco que los seres somos un todo de sombra y luz y que por mucho que me empeñe, ni todxs seremos luz, ni todxs seremos sombras. Conozco el desencanto del desprecio, el corto alcance de la vista de los burros, que no por ser ellos burros ven menos, sino porque alguien les puso anteojeras y ellos solos, no pueden quitárselas.

Conozco todo esto y normalmente, sonrío de medio lado, sin embargo hoy, estoy cansada de ver, oír y sentir y no río sino lloro. No es que mi luz se haya apagado, es que necesito reposar todo lo que se está depositanto en mi, todo lo que estoy depositando y digerir, digerir mucho y despacio.
 

lunes, 24 de noviembre de 2014

viernes, 7 de noviembre de 2014

En otra vida

Los agujeros negros de los ojos apagados por el desastre de la desidia.
Y esas manos que ya no agarran ningún sueño...
Sentados en un escalón sin ver pasar ni siquiera sus sombras.
Pidiendo aquellos céntimos de esperanza que ellxs mismxs rechazaron por una cuchara de plata.
Con una lata de cerveza bebiendo el tiempo hasta la siguiente toma.
Un día tras otro, una noche tras otra, arropadxs bajo la manta de la suciedad y el ansía, los escucho gemir debajo de mi balcón, y pienso que en otra vida, yo fui una de ellxs.




 

De pesos e inventos


Si en una balanza tuviera que poner lo que motivo y lo que me motivan, no necesitaría ninguna porque no habría nada que comparar.
El resultado siempre es el infinito del cero en su totalidad, y ésto, se convierte en 1, o en este caso, en una persona que sin ella y sin los otrxs, se podría medir siempre a lo más bajo; por lo que tampoco necesitaría balanza.
Pero éste, a pesar de que estoy de resaca, no es el caso aunque si el hecho de que lo que menos necesito hoy, es que me hablen de medidas inventadas y balanzas que sólo saben pesar el descontento existencial.


 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Entendido: Cambio y corto.

Yo nunca te podré olvidar.
Ni a ti, ni a cualquiera que me haya metido los dedos tan profundo como para agujerear mi corazón.
Ya no recuerdo tu olor, bueno, ahora que lo pienso, algo recuerdo,
pero mi cuarto, que ya no es rojo sino blanco, que ya no rinde homenaje al caos, ni a nada que me distorsione y me convierta en una sonámbula de alternes sin alternativas, no desea que tú estés aquí.
Ahora sé con qué estoy a gusto y soy feliz y tranquila, y por mucho que me haya dolido, por mucho que jamás logre limpiar de mi alma la frustración, y por mucho que ahora me cueste, entiendo que hay personas con las que la única relación que puedes tener es platónica.

Y que hay otras... que se merecen tu vida entera.