sábado, 11 de octubre de 2014

Sueños

Estaba deseando volver a este momento.
A pesar de que me dedico en cuerpo y alma a lo que me gusta, sólo con la escritura recupero el aliento.
Es la única forma de ver y verme, de veros, de entender el mundo, las emociones, de reencontrarme con las personas que amo. Que amo locamente, que a veces son todas, y a veces, ninguna.
Es aquí donde hayo el por qué de mis locuras, de mis nervios, de mis fobias y de mis padeceres, alegrías, esperanza, es la fuente de mi fe.
Y mira que me paso el día cumpliendo sueños propios, que en el fondo, son el robo de sueños ajenos que traídos hasta mi ser, hasta mis dolores de espalda, cuello y cabeza, se convierten en realidad, la realidad que quiero, que he soñado. Sin embargo, nada me puede dar lo que me dan los golpes en el teclado con sabor a THC.
Por fin, estoy sola y por fin, puedo dejar el robo de sueños ajenos y centrarme en los propios. Es la enorme magia de la soledad. La reconciliación con lo de fuera, lo de dentro y el más puro presente, sin más cortapisas ni máscaras, que lo que de verdad sueño.

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