jueves, 23 de octubre de 2014

Carta de una luciérnaga a una poetisa

¿Cómo es mi barrio?

Habito en un lugar llamado San Francisco, puedo decirte que aunque no conozco la totalidad de sus rincones y de sus gentes, que no tengo tanta llama para tanta oscuridad, si que he formado parte de hogueras que han querido quemar la vanidad y unirse en fuego sanador.
No sólo he sido parte de ese fuego, sino que este barrio también me ha convertido, hoy lo sé, en una luciérnaga.

LUCIÉRNAGAS que tienen la luz en el culo pero que juntas forman un foco de belleza mágico.

Las luciérnagas son insectos y viven intensamente durante dos años. En un principio, son gusanos de luz y poco a poco, con la ayuda de la intemperie y las inclemencias, consiguen hacer su metamorfosis y echar alas, y finalmente... VOLAR y BRILLAR, eso si, siempre conscientes de que su luz está en su culo, y que sólo siendo muy conscientes de esto, podrán conseguir su creación.  En su caso, otro ser, en el mio, otro estar. Y este caso no es sólo el mio, sino el mismo de muchas personas que en San Francisco y alrededores, nos dejamos la piel y la ilusión. Y no sólo ahora, sino que este barrio siempre ha tenido esa luz en el culo, porque ya desde su creación, ha sido un arrabal. El encanto de sus calles, ha sido su misma miseria. Porque ha sido a través de ella, como las luciérnagas hemos nacido.

En el barrio por el que vuelo todos los días, hay drogas, putas, maderos, moros, sudacas, gitanos, modernos, perro flautas, yonkis, marujas, chatarreros, negratas, alcohólicos, carniceros, taberneros, parados y muchos críos gitanos que juegan al fútbol en la Plaza Corazón de María y rompen los cristales. También niñas gitanas que van en patines de linea rosas y cantan y bailan con una espontaneidad, que da envidia, mucha envidia. Estas somos las luciérnagas que damos color a los Barrios Altos de Bilbo.

Ahora ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

San Francisco, Bilbao la Vieja y Zabala, nacen con el desarrollo industrial alrededor de una mina. Una chimenea empieza a arder a las afueras del Casco Viejo, concretamente al otro lado de la ría, y muchos y muchas se reúnen alrededor de ella. La margen izquierda de Bilbao empieza a arder y las luciérnagas a nacer. Movimiento obrero en Miribilla, costureras en dos de Mayo, burgueses a los alrededores y marinos perdidos o en descanso pateando sus aceras. La prostitución, los cabarets, el comercio, el trabajo del acero y la aguja, cada vez cogen más protagonismo: afincándose en sus calles, manifestándose en sus edificios, en su cultura y en su saber estar. Sin embargo, llegan los 80 y todo cambia. La mina se cierra, el jaco hace acto de presencia y el VIH hace su entrada estelar. Se cierra el instituto de higiene que daba a las putas asistencia y aunque la chimenea de la mina ya no arde, las calles queman. Por otra parte, se abre la Saffy Gallery en la calle Cortes y artistas aliados con movimiento vecinal hablan, hacen y manifiestan su rabia a través del arte, el do it Yourself y las batallas callejeras. Nace la Kultur Etxea, madre de Sarean y vecinos y artistas empiezan a colaborar juntos bajo una luz común: Sobrevivir con dignidad y presencia. Quieren que su barrio mejore, quieren alumbrar tanta oscuridad, quieren brillar y volar, también comer y no ser comidos.

La semilla del árbol que hoy es este arrabal, se plantó con el fuego de esa chimenea, y es precisamente en ese árbol, en el que nosotras brillamos. La Gau Irekia es la reunión de todas las luciérnagas en sus ramas que aunque enfermas, todavía son capaces de brotar con fuerza: arte, asociacionismo, culturas, mezcla y puertas abiertas, las harán crecer. Esta noche, todas las luciérnagas nos uniremos para contar el día a día de nuestras vidas y proyectos presentes y futuros, y lo haremos celebrando una fiesta en la que no faltará ni música, ni danza, ni teatro, ni comida, ni bebida. En la que las calles se vestirán con acciones e instalaciones urbanas y los locales de reunión ofrecerán su mejor cara. Sus muros serán los testigos, que pasada la bacanal, relatarán lo que sucedió.

El pasado año, 42 locales y muchas calles, fueron escenario de 63 actividades. Es así como a las luciérnagas nos gusta vernos, brillando y volando, uniendo fuerzas y resplandor, dando todo el color posible a un barrio que tiene un día a día muy oscuro, muy teñido por la marginación y el desencanto. Esa Noche, todas las ramas lúdicas serán tocadas y culminarán en la Kultur Etxea, en la casa de nuestra abuela. Esperemos que de tanto brillo y vuelo, no se nos caiga la casa encima, que ya tiene unos años y está algo resentida.

Espero que este texto te ayude en la elaboración de tu poema. Espero haber sido chispa para encender tu luz y alas para apoyar tu vuelo.





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