miércoles, 29 de octubre de 2014

Y ese día...

Sigo escribiendo como la que se limpia después de mear.
Rápido, sin darme demasiada cuenta de qué hago.
Y luego, cuando he terminado, miro el papel, y cuánto más húmedo esté, más satisfecha me siento.

EL problema es que esa humedad es el síntoma de haber terminado demasiado rápido, de no haber permitido que todo el chorro vital llegase a su fin. Por eso el papel está muy húmedo y por eso cada letra que escribo, es el reflejo de una lágrima no derramada. Cuántas más palabras, más húmedo, más sentimientos que no han logrado expandirse y retraerse hasta la nada y la paz.

Un despertador suena a lo lejos, pero hoy ya estoy despierta y hoy, no sueño. Porque soñar cuando se está despierto es delirar y el delirio en donde vivo, sólo se cura con pastillas de colores. Los colores me gustan, forman parte de mi, soy sinestésica, pero que se me atasquen los sentimientos, eso no forma parte de mi ni de nadie.

Si supieráis lo afortunada que soy me tacharíais de niñata. Tengo todo lo que deseo con una instantaneidad sorprendente, sin embargo, los sentimientos se me atascan, se me humedecen dentro, y mi corazón, se encharca.

Aceite, bálsamo de mi identidad, unta en mi corazón la esperanza de que un buen día, podré dejar de escribir.

El despertador sigue sonando y tengo ganas de mear.

Pa lo que nací

- Realmente, lo que se dice real, es que he nacido para esto.
- ¿Esto?
- Si, para tratar con madames y caballeros que cuidan a sus pajaritos con té y limón y les regalan unas zapatillas rojas para subir al monte.


Desde hace un par de días

Una pregunta que siempre me ronda
¿Para qué?
Y entonces, o tengo el día o me hundo.


jueves, 23 de octubre de 2014

Carta de una luciérnaga a una poetisa

¿Cómo es mi barrio?

Habito en un lugar llamado San Francisco, puedo decirte que aunque no conozco la totalidad de sus rincones y de sus gentes, que no tengo tanta llama para tanta oscuridad, si que he formado parte de hogueras que han querido quemar la vanidad y unirse en fuego sanador.
No sólo he sido parte de ese fuego, sino que este barrio también me ha convertido, hoy lo sé, en una luciérnaga.

LUCIÉRNAGAS que tienen la luz en el culo pero que juntas forman un foco de belleza mágico.

Las luciérnagas son insectos y viven intensamente durante dos años. En un principio, son gusanos de luz y poco a poco, con la ayuda de la intemperie y las inclemencias, consiguen hacer su metamorfosis y echar alas, y finalmente... VOLAR y BRILLAR, eso si, siempre conscientes de que su luz está en su culo, y que sólo siendo muy conscientes de esto, podrán conseguir su creación.  En su caso, otro ser, en el mio, otro estar. Y este caso no es sólo el mio, sino el mismo de muchas personas que en San Francisco y alrededores, nos dejamos la piel y la ilusión. Y no sólo ahora, sino que este barrio siempre ha tenido esa luz en el culo, porque ya desde su creación, ha sido un arrabal. El encanto de sus calles, ha sido su misma miseria. Porque ha sido a través de ella, como las luciérnagas hemos nacido.

En el barrio por el que vuelo todos los días, hay drogas, putas, maderos, moros, sudacas, gitanos, modernos, perro flautas, yonkis, marujas, chatarreros, negratas, alcohólicos, carniceros, taberneros, parados y muchos críos gitanos que juegan al fútbol en la Plaza Corazón de María y rompen los cristales. También niñas gitanas que van en patines de linea rosas y cantan y bailan con una espontaneidad, que da envidia, mucha envidia. Estas somos las luciérnagas que damos color a los Barrios Altos de Bilbo.

Ahora ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

San Francisco, Bilbao la Vieja y Zabala, nacen con el desarrollo industrial alrededor de una mina. Una chimenea empieza a arder a las afueras del Casco Viejo, concretamente al otro lado de la ría, y muchos y muchas se reúnen alrededor de ella. La margen izquierda de Bilbao empieza a arder y las luciérnagas a nacer. Movimiento obrero en Miribilla, costureras en dos de Mayo, burgueses a los alrededores y marinos perdidos o en descanso pateando sus aceras. La prostitución, los cabarets, el comercio, el trabajo del acero y la aguja, cada vez cogen más protagonismo: afincándose en sus calles, manifestándose en sus edificios, en su cultura y en su saber estar. Sin embargo, llegan los 80 y todo cambia. La mina se cierra, el jaco hace acto de presencia y el VIH hace su entrada estelar. Se cierra el instituto de higiene que daba a las putas asistencia y aunque la chimenea de la mina ya no arde, las calles queman. Por otra parte, se abre la Saffy Gallery en la calle Cortes y artistas aliados con movimiento vecinal hablan, hacen y manifiestan su rabia a través del arte, el do it Yourself y las batallas callejeras. Nace la Kultur Etxea, madre de Sarean y vecinos y artistas empiezan a colaborar juntos bajo una luz común: Sobrevivir con dignidad y presencia. Quieren que su barrio mejore, quieren alumbrar tanta oscuridad, quieren brillar y volar, también comer y no ser comidos.

La semilla del árbol que hoy es este arrabal, se plantó con el fuego de esa chimenea, y es precisamente en ese árbol, en el que nosotras brillamos. La Gau Irekia es la reunión de todas las luciérnagas en sus ramas que aunque enfermas, todavía son capaces de brotar con fuerza: arte, asociacionismo, culturas, mezcla y puertas abiertas, las harán crecer. Esta noche, todas las luciérnagas nos uniremos para contar el día a día de nuestras vidas y proyectos presentes y futuros, y lo haremos celebrando una fiesta en la que no faltará ni música, ni danza, ni teatro, ni comida, ni bebida. En la que las calles se vestirán con acciones e instalaciones urbanas y los locales de reunión ofrecerán su mejor cara. Sus muros serán los testigos, que pasada la bacanal, relatarán lo que sucedió.

El pasado año, 42 locales y muchas calles, fueron escenario de 63 actividades. Es así como a las luciérnagas nos gusta vernos, brillando y volando, uniendo fuerzas y resplandor, dando todo el color posible a un barrio que tiene un día a día muy oscuro, muy teñido por la marginación y el desencanto. Esa Noche, todas las ramas lúdicas serán tocadas y culminarán en la Kultur Etxea, en la casa de nuestra abuela. Esperemos que de tanto brillo y vuelo, no se nos caiga la casa encima, que ya tiene unos años y está algo resentida.

Espero que este texto te ayude en la elaboración de tu poema. Espero haber sido chispa para encender tu luz y alas para apoyar tu vuelo.





miércoles, 15 de octubre de 2014

Me amordazaré las manos y la boca

Cada vez que me acerco más a la esencia, menos palabras encuentro.
Me estoy volviendo parca en vocabulario.
Estoy interiorizando que las palabras son un virus, que pesan demasiado y tan poco... que no merecen la pena ser pronunciadas, ni escritas.
Entro en contradicción.
Soy una comunicadora nata; hago teatro, radio, escribo y sin embargo, cada vez las palabras me son más ajenas.
Si esto sigue así, dejaré de escribir y de hablar.
Muda sin ser sorda, eso es una gran putada.
Con cuerpo y sin expresión...
O quizá sea todo lo contrario y mi cuerpo, sea la única forma de salvarme de toda esta maraña de palabras sin sentido y por fin, pueda hablar sin sonido ni grafía alguna de lo único que merece ser expresado: La Esencia.

lunes, 13 de octubre de 2014

Bailando después del abandono

Hablar sintiendo el puño del abandono en el pecho.
Y saber que es el puño de tu aprendizaje.
Ahora entiendo todo.
Hay que aprender a perder, y cuanto más pierdas, más oportunidad para aprender. Eso no significa que lo hagas.
Hacerlo es sacrificar tu ego.
Sólo entonces sabrás apreciar la danza de la humildad.
Y para aprender a danzar, lo que más se necesita es dejarse llevar.
Y perdonar.
Una y otra vez, hasta pillar el paso y entender que la culpa no existe.
Ni la víctima ni el culpable.
Sólo: danzantes. 

sábado, 11 de octubre de 2014

Masa gris

Frivolizamos con las epidemias (físicas y metafísicas), y prepotentes, nos reímos de los que defienden la solidaridad.
Escribir solidaridad ya es motivo de risa.
Pienso, que la risa es una consecuencia de la tensión.
Y que la solidaridad, es la forma más efectiva de supervivencia.
Pienso, que nos sobra todo y nos falta lógica.
Que estamos rodeados de falacias, y que nosotrxs mismxs, somos su más viva  encarnación.
Pienso, que hay muchas historias y pocas conclusiones. O que estas conclusiones son tan horribles, que nadie es capaz de reconocerlas. Es un mecanismo de defensa, nadie tiene la culpa.
EN realidad, la culpa no existe.
NI las víctimas ni los verdugos.
Existen circunstancias, condiciones, raspados, limaduras de ética y desolación. Deshonestidad como arma de defensa, ceguera por tanta oscuridad.
Aferrarse a la esperanza es aferrarse al madero en una mar cabreada.
Quizá, nada sea blanco o negro, sino que todo torna a gris porque se han metido demasiados colores sin atención ni concentración, sólo por hacer grande a aquel que pintaba. Ahora, todo es un borrón, y aunque hay puntitos todavía puros, la masa gris es la líder.
Una masa gris que se ríe de la solidaridad.

Sueños

Estaba deseando volver a este momento.
A pesar de que me dedico en cuerpo y alma a lo que me gusta, sólo con la escritura recupero el aliento.
Es la única forma de ver y verme, de veros, de entender el mundo, las emociones, de reencontrarme con las personas que amo. Que amo locamente, que a veces son todas, y a veces, ninguna.
Es aquí donde hayo el por qué de mis locuras, de mis nervios, de mis fobias y de mis padeceres, alegrías, esperanza, es la fuente de mi fe.
Y mira que me paso el día cumpliendo sueños propios, que en el fondo, son el robo de sueños ajenos que traídos hasta mi ser, hasta mis dolores de espalda, cuello y cabeza, se convierten en realidad, la realidad que quiero, que he soñado. Sin embargo, nada me puede dar lo que me dan los golpes en el teclado con sabor a THC.
Por fin, estoy sola y por fin, puedo dejar el robo de sueños ajenos y centrarme en los propios. Es la enorme magia de la soledad. La reconciliación con lo de fuera, lo de dentro y el más puro presente, sin más cortapisas ni máscaras, que lo que de verdad sueño.