miércoles, 3 de septiembre de 2014

Pajarrakos

He pasado por presos y negros temiendo quedar embarazada de tan temibles destinos.
Sé que soy presa de la vida y que siempre a mi lado se posarán pájaros de mal agüero que inocentes,  serán perseguidos por lo brutal de sus sinos.
También sé que colibris vendrán con sus picos a insuflarme las ganas de volar, y que con la bandada de bandidos, los horizontes pasarán y nuestros huevos caerán allá donde sólo la humildad es capaz de llegar.
Que mi cuerpo ha sido rozado por la muerte y el hastío y que detrás de mi mirada, alas rotas y paisajes tenebrosos.
Que el brillar de la rabia de las ganas agotadas, la desesperación de un viaje sin retorno y las manos que sólo agarran la desilusión, han marcado mi identidad.
Y que de todo esto, por mucho que emigre, jamás me podré quitar.
Pero también sé, de luces que no quieren dejar de brillar, de picos que por mucho que se los ate, siempre encontrarán la forma de gritar, de que el dolor es a la alegría, lo que la felicidad a la tristeza y de que la paz está allá, donde está toda guerra.
Y de que por todo esto, nada ni nadie podrá hacerme olvidar, que en el mundo, a mi me toco volar con   pájaros que hartos de basureros, deciden dejarse llevar por el viento de la naturalidad.








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