jueves, 18 de septiembre de 2014

Nunca quise ser poeta

Estoy hasta el coño de escribir, por qué me tocó ser poeta y no cantante.
Los cantes alegran el alma mientras que los poemas, ahondan en las miserias.
Las canciones liberan la garganta, estos escritos, me la cierran.
Tampoco me gustaría ser cantautora.
Me lo pasaría mucho mejor siendo cantante de reggaeton.
Dale más que quiero mover el culo hasta caerme de placer.
Dame más.
O bailarina y mover las caderas y las tetas hasta saciar mis ganas de venganza.
Dame más.
Pero que va, soy poeta, y además una poeta que sin reconocimiento ni futuro, dedica su vida a plasmar incoherencias de existencia.
Qué aburrimiento.
¡Por qué no me tocó ser cantante de heavy y agitar la cabeza hasta perderla!
Qué va, poeta, una poeta que se desarregla con el otoño, que engorda con las penas ajenas, que siente la violencia como propia y que sólo sabe llorar cuando no queda más que los restos de lo que pudo haber sido y nunca fue.
Yo no sé cómo son lxs poetas, lo que si intuyo es que tienen más días grises que aceitunas un olivo.
Y es que, las alegrías se cantan y los poemas, pues se sufren.

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