viernes, 5 de septiembre de 2014

Ayer en Somera o Gomorra

Tengo un atractivo inmortal para los desheredados
Todos me piden un cigarro
Que se lo lie
Que les de una moneda
Y que escuche sus canciones.
Ninguno tiene la dentadura completa
Ni la ropa limpia
Ni los pelos recortados
Que todos pierden la camiseta a primeras de cambio y de repente, pónsela mujer que va a pasar frío.
Les doy el pintxo de la media noche, con mucha mahonesa y huevo para que sus comisuras se pongan aún más blancas y lloro, otra vez.
Pienso que quizá sea la luna lo que nos atrae, o la pena conjunta que arrastramos como el tesoro de nuestra sabiduría. Que en mi mirada se ve dolor por la injusticia que implacable, siempre da de cara sin mirar a quién y que ahora, ellos son su moribundo rostro.
No me hables de tus piernas ulcerosas, ni de tu taxi, ni de tus ganas de comer, háblame de lo que te hizo así, y no tengas miedo de besar mi mano, porque sin duda alguna, yo también besaré la tuya.


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