lunes, 28 de julio de 2014

El llanto de un niño

Hay veces que no se puede, y que pides algo, y por tu boca se te concede, y eso, que te reconforta en un primer momento, luego, pasa al terreno oscuro de la duda.
Y en la duda, todo son reflejos de aguas turbias.
Eres muy consciente que lo que te rodea, no es sencillo, que debes ser constante, disciplinada a la vez que caótica y flexible. Y otra vez, vuelve la duda, y los llantos de chiquillos, y alguno se cae de la mesa dando una voltereta y a ti te da por reír, y luego por estar callada... y vuelven los llantos de los chiquillos y la Pepa Pig, y una perra abandonada y displásica llena de garrapatas como un dedo gordo. Y entonces algo se vuelve a pasar por tu pensamiento y de repente, termina el presente y empieza el pasado con sus recuerdos y el futuro con su ansiedad, pero de repente, un niño vuelve a llorar a pulmón partido y el presente se vuelve a estrellar como aquel niño que choco contra las piedras dando una voltereta. Y todos son chichones, voces, órdenes, incomprensiones y no tengo ni idea de donde quedo el orden y la disciplina, lo correcto, flexible y pierdo la confianza, que es muy huidiza y siempre me deja tirada en el peor momento.
Alguien hace yoga mientras que una ama de casa cargada de chiquillos, bolsas y frustración, se da un masaje porque tiene la espalda como el Cristo de las Tres Caídas. Y de repente vuelve el presente con Las Migas, y cantan al amor amante, y entonces hablan del sur, del sol y miro a mi alrededor y las adelfas tan bellas, son venenosas y pienso que el angelito de escayola que sostiene la esparraguera sobre su cabeza, le tiene que pesar mucho y se le tiene que quedar la espalda igualita a la de la ama de casa. Y descubro las ganas que todos tenemos de cambiar el mundo y lo inútiles que somos. Y me doy cuenta que hacía mucho tiempo no escribía con tanta rabia y coraje, con tanta emoción, y caigo en la cuenta que mi madre vuelve a chillar alguna orden a los chiquillos y ya no quiero jugar al Scrable ni a nada, y me siento aquí, debajo de un olmo blanco de copa de platillo volante, mientras la espalda se queja de todo y de todos y cachorros, perros abandonados y niños con mocos, me hablan de la soledad y el mal orden del mundo. Que es imposible la comprensión, que estamos destinados a entenedernos cada vez menos y peor.
No te queda otra que defender lo que te queda por reconstruir, que aunque estés en ruinas y nada entiendas, , hay canciones que te ponen el vello de punta y sonrisas que te alegran la vida.
La novia de chuky entra por el arco del rosal, y las risas y los azules de los ojos, del mar que puedes bucear hasta que te salgan callos en el alma, vuelven a hacer brillar al sol pero la espalda te vuelve a doler, y ya no sabes como ponerte en el pedazo sillón azul intenso que sujeta tu culo estreñido. La piscina también azul a diez metros, tres chiquillos que ya no lloran, el yoga suspendido y mi madre cosiendo la última mecedora. Opto por levantarme. Los niños siempre pueden conmigo. Y toco el tambor con ellos, y busco un espacio donde se suspendan las órdenes. Porque ya no aguanto ni un segundo más tanta lágrima, porque estoy muy cansada de voces dando advertencias, repliques que nosotros mismos no cumplimos. Ni somos educados, ni amables, ni escuchamos al que tenemos enfrente ¿Qué coño pretendemos enseñarles a los chiquillos? Y pienso que para qué tener un chiquillo y pienso que pensar eso hace que sea totalmente necesario. Porque a estas alturas vuelo alto, allá donde las prohibiciones tienen explicación y si no la tienen, no se habla de ellas. Estoy cansada de lidiar con conversaciones histéricas que solo me devuelven a la necesidad de volar. Quiero volar, esta vez en el presente, y ahora es el viento y el atardecer el que mece mi vello, y otra canción me lo pone de punta, y otra vez, vuelvo a creer, porque ahora mismo estoy volando y la canción me dice que gritar es sano, y ya no entiendo que coño pasa.Si los chiquillos son una salvación o la tortura.

viernes, 25 de julio de 2014

La ferretería, una tienda salvaje

Alguna vez dije que mi identidad es como el escaparate de una ferretería.
Me sobran tornillos de locura, cintas americanas de pantalla plana, clavos de borrachera, brocas de 1x1000 y tuercas con agujero negro.
Me sobra alambre de espino y soga de esparto. 
Sin embargo, tengo todo lo necesario para cualquier chapuza que el futuro, siempre desarreglado y aparatoso, presente. 
¿Qué necesitas alicates para apretar tu sin razón? ¿O quizá unas tijeras para cortar lo insano? ¿O un destornillador para aflojar la presión? 
Cualquier herramienta tengo si lo que quieres es renovar tu alma. 
Eso si, has de saber para que sirve cada cosa porque si no, te juntarás con millares de piezas que jamás sabrás componer, y como el puzzle de 1000 piezas que le regalaste a tu madre una navidad fría y desolada, acabarás con todo en lo alto del armario acumulando polvo y soledad.
Pásate por mi escapare, elije de lo que careces y ponte manos a la obra, porque ayer viendo un anuncio descubrí que jamás sería ni astronauta, ni bombera, ni policía pero que lo que si que soy, es chapucera de almas y desasosiegos. Y que en cuestión de logística, no hay lógica que pueda conmigo.


miércoles, 23 de julio de 2014

Por los que se quedan.

Que la vida es un valle de lágrimas y que hay que tener pañuelos cerca para no ahogarse con los mocos.
Que hoy estás akí y mañana no, pero que en el hoy, te ofrezco mis pañuelos llenos de besos para que te acompañen en tu dolor.y puedas sonarte toda la pena que arrastra tu corazón.
Que aunque mi pañuelo amarillee, sus bordados todavía resisten el envite de tanto sin sentido, o todo lo contrario.
Que aunque en jirones esté hoy tu alma y mi pañuelo, siempre tendrás, mi manga y mi torpe consuelo para limpiarte en ellos, todo lo que te pudre por dentro.
Ya sabéis, que de alguna forma, a todxs os quiero.

viernes, 18 de julio de 2014

El mundo, una cebolla.

En Ucrania, Irak, Siria, Palestina... en el  mundo que solamente se hizo para girar protegido por capas como un cebolla, todo se fríe mientras unas cucarachas ambiciosas se pelean por el último bocado.
Cuando no queden más que máquinas para follar y pastillas para comer, entonces, el sofrito estará terminado y la cucaracha más grande, más repugnante y carroñera, se afilará sus patitas y se zampará el último bocado de dignidad humana en una cama de sábanas de seda blancas con cuchara de plata.
Ahora que la muerte se sirve de primer plato en los telediarios y que las miserias ajenas son el espectáculo más nutritivo, me queda poco más que acariciar a mi gatita y esperar que no me clave demasiado las uñas.
Porque hoy me he levantado cansada.
Quizá sea el viento, o mi propio y absurdo miedo, que cascado por tanto envite superficial, sólo puede desconfiar.
Y la gatita ya me clava las uñas y la música toca su última nota y el viento, transporta mi última esperanza mientras que mi gatita, cansada de rascar y no ganar, se pierde en busca de mejor bocado.

jueves, 17 de julio de 2014

De plantas, pájaros y jaulas

Prefiero mis pájaros que sus jaulas porque en la naturaleza no hay barrotes y yo soy como la planta que hace algunos años le regalé a mi hermana; natural, torcida y que florece cuando le da la gana.
Y si me ponen barrotes, pues me enredo en ellos y mis flores y hojas cubren sus hierros, convirtiendo la jaula en bosque madreselva donde anidan los sueños más utópicos alentados por el iluso canto de los pájaros de mi cabeza.
Porque nadie puede detener el germinar de la semilla sincera.
Ni el vuelo inocente de la mente inquieta.
Ni destrozar con sus falaces argumentos, el razonar de la sana locura.
Que de libertad se nutren las hojas
y de verdades sinceras, los picos de aquellxs que como yo, no quieren jaulas sino plantas y pájaros.


viernes, 4 de julio de 2014

Esperemos que así no sea.

¿Por qué el recuerdo sigue palpitando sin referente ni vínculo?
Quizá el barco de turistas a crédito, me arrastre otra vez a contracorriente y el choque de las olas, plof-plof, me hunda en la razón de recordar.
O quizá, ese barco ya no pase más y me quede para siempre con el recuerdo sin raíz.
Amputada hasta la eternidad.


En la noche de Bilbao

Corren tiempos oxidados, de animales de tres cabezas conservados en formol y semillas yermas protegidas por pesticidas santos.
Corren tiempos oscuros donde la luna, ni mirada serena recibe.
Ya la luna, si se preña, se llena de vacío, y casi, ni poder dar el rostro puede.
Cada noche se le antoja delirio de naufrago, y con lágrimas de estrella, se alza desnuda demandando fecundidad humana.
Que llene el mundo de honestidad
De amor y confianza.
De bondad y libertad.
Y la tierra sigue girando como una bola de basura esperando ser triturada, y la luna, que jamás logra mantenerse entera, pare estrellas fugaces mientras todo se va a la mierda.





A las orillas de la Ría.

Es la cabeza de la vaca que sin tener en cuenta los frenos de la bici, corre ría abajo.
Ya la cabeza puro hueso, que de pura roña de lo que fue, sólo a la mar espera.
Deshecho mecido por la marea en alza que bajo la luna creciente, se desencarna y se corrompe y que por fin, pierde la máscara para dejar al descubierto la cara de la soledad humana.
O Cruz, siempre cruz hasta que se parte la cara.
O el corazón.
O hasta que se deja la piel para siempre y el alma vaga libre por fin.