jueves, 26 de junio de 2014

Montañas afiladas

Me quitado del THC y me he echado al DMT
Ahora escribir se ha vuelto algo nuevo,
aunque en este instante, vuelvo a estar colocada.
Demasiados años consumiendo, consumiéndome.
Todavía tengo algo que decir, más bien que sentir.
Todavía quedan resquicios que se pudren y delatan mi tranquilidad presente y acosan mi alma.
Todavía sueño contigo.

viernes, 6 de junio de 2014

De poteo

Me siento en el canto de un escalón para que la caída sea más sencilla y rápida.
Y miro en contrapicado las piernas de seres que cada vez me importan menos.
No me gusta cómo se mueven.
Y no es sencillo porque la soledad se torna la única respuesta. Y entonces... todo me importa muy poco.
Las pantallas táctiles iluminan sus rostros.
Estertores de cuerpos pegados a una caña, o a un chupito o a un porro que los dejará mucho más neuróticos que cuando empezaron.
AHora lo sé.
Ahora sé cuando formo parte.
También sé, cuando estoy lejos y sólo las estrellas, puntos de luz entre cadáveres, pueden acompañarme.
A veces pienso que sólo de transcendencia no se puede vivir.
Que mejor un chupito y hablar de chorradas para soportar la insoportable levedad del ser.
Luego aparece una niña con una manita de diez centímetros y me arranca el corazón.
Sin corazón, sigo mirando las piernas en contrapicado que como torres quebradizas, plastificadas en mayas del chino, tiemblan y se mueven tan torpemente, que cualquier esperanza queda pisoteada para siempre.








SIempre lo mismo aunque a veces no lo vea

Es inevitable que se acerque la luna y que mis dedos acompañen su avance.
Además, sopla viento sur. Fuerte y cálido, demasiado cálido, demasiado fuerte.
El castillo de Naipes carece de ases, no de reyes y reinas que quieren dominar, pero da igual, el viento lxs derrumba a todxs. Porque todxs son iguales aunque vistan diferentes ropajes.
Estoy aburrida y askeada de tanto juego de tronos.