jueves, 1 de mayo de 2014

La poesía de los niños

De cianuro son mis poesías, y sin Romeos ni Julietas, los versos solitarios buscan el amor extinto, ingrato y doloroso. El amor humano.
Ya ni siquiera se obsesionan con lo que pudo ser y no fue.
Ni pretenden llegar a tu piel y acariciarla.
Ni nada por el estilo; ni siquiera tienen estilo.
Nada
Poemas sin ilusiones de un mundo mejor.

Matan a niñxs en Brasil, la India, China, Sierra Leona...
Matan la inocencia.

Matan a niños mientras ves tu partido de fútbol.
Los matan para que tú veas tu partido desde el palco principal.

Ahora los gladiadores son niños.
Y los leones... mercado, miseria, sexo, drogas, prostitución.
Y los niños... comidos por leones de todos los colores, de todas las banderas...

Es imposible que mis poemas se ilusionen y aparezcan puros e inocentes mientras la humanidad trafica con la muerte de menores.
Que mis escritos se llenen de eternidad milagrosa y loas a la creación humana mientras una vida vale menos que un calabacín transgénico.

Todo en Babylon es pegajoso, sucio, nauseabundo y nada lo va a cambiar.

Mis poesías nunca podrán apelar a la belleza de este mundo, nunca serán mensajes de reconciliación, nunca podrán quitarse la pesada lápida que aplasta a su poeta en cada verso, porque en mis poesías no hay ni Romeos ni Julietas, ni héroes, sólo hay villanos y ciegos, que obnubilados por su ombligo, matan a niños con fino bisturí y tecnológica destreza.

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