jueves, 29 de mayo de 2014

A vista de pájaro

No habrá pan que pare guerras, pero si hay amor... Habrán sueños.
Y les aseguro que volarán mucho más alto que los rascacielos.

domingo, 25 de mayo de 2014

Para el piel suave

Tus besos son las vendas pasadas que quitadas de mis ojos, hoy curan mis heridas.
Porque tu sabes besarme el alma y arrancarme de la insoportable profundidad con cualquier idiotez digna de no mención.
Porque sólo tú, solamente tú, sabes dónde está la perla que tan recelosa, escondo debajo de esta porte altiva y sólo tú, tienes los cinceles capaces de esculpir mi maraña de pensamientos.
Porque contigo sólo puedo amar, y cualquier mezquindad más que sobrar, hiere de por vida.

jueves, 15 de mayo de 2014

Maternidad

Te siento, pero una voz fuera de mi, me habla, - serena, el tiempo pone a cada uno en su lugar-.
-Pienso- si tengo una hija la llamaré Serena.


La caja de Pandora


En tu pecho guardaste la caja de Pandora
y ví como tus piernas ancladas a la nada, temblaban por la indecisión.
También vi como tus manos intentaban agarrar el agua y como tus pies caminaban por el fuego.
Escuché tu respiración helada, olí tu aliento de flores marchitas que de pura nostalgia, recordaban a la muerte.
Me acerque a ti a sabiendas de tu naturaleza de gata acorralada para abrir la caja de Pandora que latía en tu pecho.
Y quise deshacer los nudos de tu garganta, regar tu vientre de lágrimas, depurar cada gota de tu sangre, acostarme con tu alma vencida y ofrecerte la llave de Pandora aún sabiendo que dándote la llave, te daba mi vida y me arañaste, y te arañaste, y arañaste todo cuanto había alrededor.
Hiciste jirones la sábana, sacaste la gomaespuma de los cojines, rompiste vasos, ceniceros, jarrones... Destrozaste la lámpara de noche y ni la luna pudo alumbrar tanto desastre.
Pero cogiste la llave y abriste la caja.
Ahora, estás demasiado guapa hija de puta.

domingo, 11 de mayo de 2014

Ínfima posibilidad

Aburrirse de una misma.
Aburrirse de los demás
y drograrse, un poquito más.
Otro chupito, a ver si en el fondo del vaso se queda el lodazal de mi obsesión.
Te he amado de raíz hasta secarme por dentro y ni el rocío de cada amanecer,  ha sido capaz de mojarme las hojas.
Sólo lágrimas, que por saladas, secan lo poco que podría florecer.
Aun así, me coloco el geranio en la cabeza y toco las castañuelas a ver si suena la flauta y florece el jardín de mi Eden.

Domingo con hambre

Esto parece una paella valenciana y esta tarde a bailar sevillanas
No sé como me las apaño pero las lío por dobles, triples, salto mortal...
Piuffff, al suelo sin chaleco de esos güenos, y las narices rotas, y los dientes y toda la boca llena sangre, y con un hambre... pero la paella valencia es un holograma y además, con la boca llena de sangre no se puede tragar bien.
Eso es lo que me pasa.
¿Alguien conoce un dentista que me arranque todos mis arranques?
No quiero morir desangrada en la barra de cualquier antro.


domingo, 4 de mayo de 2014

Los portadores de sueños

Los portadores de sueños.

Abren su corazón aún sabiendo que cada vez que sus pétalos se despliegan, un trozo de sus sentimientos pierde un viejo olor.
Vienen de tierras exóticas, con mochilas cargadas de luces y esperanzas, con las manos vacías, la mente ágil, el cuerpo deseoso de amar.
Construyen versos al amparo de la noche, cuando las luciérnagas brillan contando historias de antepasados, que como ellos, portaron sueños, y que por ello, perdieron la vida y ganaron la eternidad.
No saben ni quieren, que lógica los mueve, qué mecanismo manipula sus entrañas, pasa por su laringe y se proyecta en sus voces. Sólo saben lo qué han de hacer y cómo:
LIbres.
Despiertos.
SInceros.
Generosos.
Auténticos.
Deseosos, ricos en su miseria y libres en su explotación.
Saben que son frágiles, que su vulnerabilidad y su muestra, van a ser atacadas, quemadas en la hoguera de la vanidad de un mundo ebrio de ego y negación. SIn embargo miran de frente, abren sus alas y vuelan por encima de todo y de todos impulsados por meteoritos; estrellas fugaces que de orilla a orilla de la tierra, caen en forma de deseos de plenitud y agradecimiento.
NO saben a qué agradecen, por qué, sólo vuelven a saber el cómo:
Humildemente, con la fe de que es lo único que pueden hacer, que han nacido para alumbrar sueños propios y ajenos y defenderlos en su vida con su vida.
Desde fuera los miran atónitos y asustados, rencorosos, con el constante prejuicio en la punta de sus lenguas. SOn peligrosos, repiten, son innecesarios, consideran, sobran, sienten.
Sobran porque la oscuridad siempre temerá a la luz como la amargura a la felicidad.
Se cubren con sencillas túnicas de silencio y miradas profundas. Se mueven sin ser vistos, siempre tras el velo de lo imposible, envueltos en una magia que por inexplicable, levanta rencores y envidias.
Deben tener cuidado pues monstruos de plásticos y asfalto, de aceras descuidadas y cartones como abrigos, repletos de casas vacías y fantasmas de oro, coca y lujo, están esperando el más mínimo tropiezo para apagar su luz y así, ocultar el brillo de la corrupción y el dolor.
Los detienen contra la espada y la pared, con las piernas bien abiertas y su cabeza agachada: boca amordaza y manos esposadas. Los encierran en campos sofisticados de exterminio, y los torturan, una y otra vez, pero ellos vuelan siempre por encima de todo y de todos, poseen el secreto de la divina fantasía, saben sacar las garras y estrechar la felicidad y los momentos, y vuelven a coger su candil, y lo vuelven a prender porque aunque les quiten hasta el mechero, ellos tienen el fuego en el alma.

Una y otra vez, el ave Fenix se posa sobre sus cabezas y ellos renacen, una y otra vez.


sábado, 3 de mayo de 2014

Que se airee

Abro ventanas, que entre el aire y que se lleve la amargura.
La brisa pasa, sin prisa, limpia, oliendo a nuevos horizontes.
La calma se sienta a mi lado, y con su hálito de mujer sabia, alumbra los candiles de mi esperanza.
Los nuevos vientos quitan el polvo de los muebles de mi corazón y ya, el aliento vuelve a mi alma alentada por la calidez de la templaza.
Parece que la tristeza se ha marchado, no así la melancolía, que pegada a mi ser a fuego candente, me marca una y otra vez sin dejar cicatrizar mi herida.
Buenos aires, evitan que se infecte, que se pudra toda la agonía que cargo día tras día.
Las caricias me apaciguan meciendo mi dolor y con mi cabello entre sus dedos, el mundo gira con sentido.
Sin embargo, un golpe de viento, y la calma, y el amor, y la templaza, vuelan otra vez lejos.
EL huracán se hace eco, y el caos, otra vez se vuelve mi compañero.
Nada es para siempre.
Quizá deba romper el cristal de una vez por todas. 


jueves, 1 de mayo de 2014

La poesía de los niños

De cianuro son mis poesías, y sin Romeos ni Julietas, los versos solitarios buscan el amor extinto, ingrato y doloroso. El amor humano.
Ya ni siquiera se obsesionan con lo que pudo ser y no fue.
Ni pretenden llegar a tu piel y acariciarla.
Ni nada por el estilo; ni siquiera tienen estilo.
Nada
Poemas sin ilusiones de un mundo mejor.

Matan a niñxs en Brasil, la India, China, Sierra Leona...
Matan la inocencia.

Matan a niños mientras ves tu partido de fútbol.
Los matan para que tú veas tu partido desde el palco principal.

Ahora los gladiadores son niños.
Y los leones... mercado, miseria, sexo, drogas, prostitución.
Y los niños... comidos por leones de todos los colores, de todas las banderas...

Es imposible que mis poemas se ilusionen y aparezcan puros e inocentes mientras la humanidad trafica con la muerte de menores.
Que mis escritos se llenen de eternidad milagrosa y loas a la creación humana mientras una vida vale menos que un calabacín transgénico.

Todo en Babylon es pegajoso, sucio, nauseabundo y nada lo va a cambiar.

Mis poesías nunca podrán apelar a la belleza de este mundo, nunca serán mensajes de reconciliación, nunca podrán quitarse la pesada lápida que aplasta a su poeta en cada verso, porque en mis poesías no hay ni Romeos ni Julietas, ni héroes, sólo hay villanos y ciegos, que obnubilados por su ombligo, matan a niños con fino bisturí y tecnológica destreza.

Pena


Lo que pasa a las noches, los días lo vomitan.
Espinillas de espinas, clavadas y reventadas llenando de pus tu alma charlatana
Y tu cara de boba mirando como se desangra tu corazón con una tirita que no pega en la palma de la mano.
Pena que no pueda, ni quiera, que no sepa, que me atragante con la vida, los seres, los uniformes y los chupitos y que la tirita no pegue.
Pena que tenga las fosas como el túnel de Deusto y el alma tan vacía como los bolsillos de un mendigo sin flauta ni perro.
Pena que los días sean grises, que el sol brille muy lejos de mi mirada y que las palabras siempre se queden cortas para decir todo lo que siento.