martes, 4 de febrero de 2014

Me duele la cabeza

Una se viola a si misma, cuando convencida que no lo tiene que hacer, va, y lo hace.
Y no hay nada peor que violarse a si misma.
Palabras muy duras, corazón de hojalata, ojalá pudiera despegarme de mi piel y con los jirones de distopías presentes, estrangular mi ilusión.
Hoy me duele estar viva.
Guardo los secretos de raíces profundas pero las arterias están colapsadas, la mente gira sin rumbo y sin sentido adonde el regreso no existe.
Esa mochila sucia siempre a la espalda, cargada de historias de urbanitas y gente sin amo ni vida.
Ama que amando se convierte el corazón en agua.
En lágrimas, en torrentes y ríos secos, arroyos sin desembocadura, tierra sin arado, tejado sin gata, luna sin amante, planta sin flor ni lluvia.
Llévame a la linea del horizonte y dame de comer nubes,
el festín de lo terrenal se me ha atragantado.
Sólo escucho el correr de los sueños en riadas de tiempo, espacio y miedo.
EL miedo que ciega los cuerpos y oculta la verdad.
Árboles arrastrados por el deseo de control y pájaros cantando a coro el final de la farsa. 
Historias que de poco sirven sin coraje ni amor.
Contradicción.
Ser el verdugo de una misma.






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