lunes, 3 de febrero de 2014

La vida pirata

A veces el vendaval arrasa y lo que es del mar, el mar salvaje lo recupera.
La mar es una bestia que insaciable, controla el milagro cuando lo único que quedan son cenizas.
Su salada esencia escuece en las heridas y cicatriza lo que una vez fue carne viva.
De tripas corazón y de corazón tripas, otra vez... de tripas corazón en la resaca de espuma y speed.
Comprender nos salvará del naufragio.
Había olas de trece metros y tres personas que no superaban los 100 palmos del suelo. ¿Que más podían hacer?
Eran círculos de espirales deseosos de fuego, viento y tierra. La lluvia caía incesante, y sus ojos, las únicas estrellas entre la confusión. Se dieron la mano, apretaron sus sentimientos y volaron sin mirar atrás.
Hoy no sé que habrá sido de ellxs.
Quizá el próximo golpe de viento sur, traiga noticias de tan osados piratas.

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