miércoles, 29 de enero de 2014

Del miedo a la insensatez

Vamos a echarle un poco de comedia a toda esta tragedia que de penas no se come.
Desabrocho el botón de la amerciana caliente y descubro los pechos de mi insensatez y honestidad, porque para ser honesta en este mundo, tienes que ser insensata.
Y de eso, tengo de sobra.
He aprendido que para bajarme las bragas, primero me bajo el corazón, y después, camino, no con una persona, sino con todas las que me interesan.
Tengo las bragas y el corazón muy grandes, y las personas que quieran poseerme, que sepan que de los fantasmas no me asusto, ni de las rebajas de sentimientos ni de los fuera de temporada.
Que soy una flor marchita que huele y olfatea a sus iguales y no se achanta ante las tempestades.
Que se los come a besos y a dentalladas, que de vampiros, la sangre me sobra, que por eso nací de hemorragia, y con ella continuo.
Me nutro de ti, de mi, y del destino, y no me asusto ni de nada ni de nadie.

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