martes, 17 de diciembre de 2013

No paro de sangrar

No paro de sangrar. Sangrar. Sangre en mis bragas, sangre atemporal, pintura al agua, acuarela a spray.
Huelo a sangre, a rojo, a posguerra y a mujer herida.
Mi óvulo se vuelve poliquístico.
El cuerpo, el pecho, se quejan, nadie a mi alrededor que tenga vendas.
Las tiritas se acabaron hace tiempo.
Las heridas son demasiado profundas.
Posiblemente, amputar, de raiz, todo lo que me une aquí y no puedo soportar.
Y es literal. No paro de sangrar.
La guerra quiere poder con mi físico, y no paro de sangrar.
Me dicen que me falta hierro, raro, alrededor sólo armas y jaulas de mecanotubo.
Hormonas de la felicidad y del deseo, esas son las que lloran sangre en mi vagina
La saeta flamenca de mi orgullo suena en la trompeta de la guerra.
La armónika que no encuentra la armonía...
Y no paro de sangrar.

Un poco más allá, a las cenizas del pasado que guarda todas las impotencias que hoy sangran mis heridas ante el abismo de la muerte, la figura en la sombra de lo que ya es.

Es sangrienta esta guerra y cruda la realidad.
Y no paro de sangrar.


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