viernes, 8 de noviembre de 2013

Me gusta vivir

Nivel de THC por las nubes: voy a hablar claro ahora que estoy ciega perdía.
La tormenta pasó, el sol me acaricia la espalda, el viento sopla el último deseo, la muñeca diestra lo recibe, expulso mi anhelo; ahora lo tengo todo a la altura de mis manos.
Pasaron las noches acabadas en días y los días convertidos en noches.
El sufrimiento se cansó de sufrir, la amargura de amar, la angustia de tanta pena, el nervio de tanta crisis, el amor de tanto dolor .
He cogido el vuelo al único destino, ni dónde, ni cuando, sólo cómo.
Lo tengo claro.
Tengo todos los papeles en regla. Las veinticinco personalidades dispuestas a multiplicarse, reciclarse y reconvertirse.
La maleta repleta de historias y las botas de pisar fuerte.
Ya no me duele la rodilla, ni tengo mocos verdes, ni la espalda, he engordado 3 kilos y puedo permanecer atenta más de cinco minutos aunque el tema me parezca una auténtika mierda.
Me estoy reformando.
No me hacen daño las mentes y ratios prácticos en la avaricia y el corto plazo, aún al contrario, me enseñan.
Estoy tranquila, con las voces de África debajo del balcón, los colegas colgados a mi vida. Con la chica de la manazana, la de la comida, la de la cervecita, la de los scoutt, la siempre soleada,. Con mis compañeros de monte y playa. Con el carnicero de arriba de mi casa.
Estoy contenta la verdaD. Hoy, puedo decir, que hasta me gusta vivir.

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