martes, 5 de noviembre de 2013

El miedo

El miedo a lo desconocido,
al raro, anormal, solitario, entusiasta, con pintas, vida de mal vivir, de demasiado, de siempre demasiado para ser normal.
Porque el miedo y la normalidad van siempre de la mano, son escritas con la misma tinta roja de todos los siglos.  El miedo se viste de incertidumbre, desconfianza, de futuro sin presente.
Bebe de una física cuántica muy poco atrevida, muy cuadriculada, formal, basada en una experiencia añeja y conservadora. El miedo huele a patriA, religióN y guerrA. Se nutre de raíces pasadas de historia, tiene las puntas muertas y sólo un trago de salvía avinagrada riega sus entrañas.Sus hojas son leyes ancestrales que preocupadas por su supervivencia, impiden que nazcan las nuevas.
El miedo se preocupa por crear escuela, ideología, comportamiento, status. El miedo es el encargado de hacer girar la rueda de la fortuna. Fortuna traducida en acciones que cotizan con el hambre de un pueblo, el cáncer de una sociedad y las armas nucleares de una nación. Hay muchos medicamentos y armas para el miedo: todas se pagan, todas se consumen, todas nos destruyen. Porque el miedo solo se puede combatir con la valentía. El papel timbrado es papel mojado cuando hablamos de luchar contra él.
Contra el miedo a la incertidumbre, la valentía para conocer. Para tomar los patrones como patrones y ajustar cada unx la medida que crea coveniente con su cuerpo. Las costuras de la vida, los pespuntes  (1. m. Labor de costura, con puntadas unidas, que se hacen volviendo la aguja hacia atrás después de cada punto, para meter la hebra en el mismo sitio por donde pasó antes. Y añado: para seguir cosiendo)  que hacen ricos a la identidad personal. 
La personalidad es una defensa a la vida y una ofrenda para con ella; por todo lo que ésta le enseña, le da y le hace sentir. La persona tiene lo que tiene que tener para ser valiente: el pasado como respaldo y la lucha como meta. La personalidad es el arma.
El miedo es sólo falta de concentración. Cuanto más desconectado, más miedica, cuánto más miedica, más peligroso para el mundo. 
El miedo te enreda en su telaraña, y como no seas un mosquito hábil, te apresa hasta que de ti no queda más que una cabeza sin ojos. Te succiona con terrorismo, policía, moda, coches, familias perfectas, on line for ever.

Conciertos del desconcierto, 
Manadas de mamuts convertidos en ovejas, 
eso es lo que ha conseguido hacer el miedo con nuestra personalidad. 

Como conjuro contra el miedo, la honra a la personalidad, al carácter, a la crítica, al análisis de la realidad con uno mismo.Nadie ni nada nos puede quitar nuestra capacidad para valorarnos, mirar al frente, quietxs, observadorxs y oyentes de lo que la intuición marca. El sexto sentido, el único capaz de vencer al miedo.  

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