martes, 8 de octubre de 2013

Akí

Aquí hay algo que me huele a chamuskina
Hay como cierto hedor a vigilancia que me tira un poco para atrás
En este barrio, en esta ciudad, hay algo oculto y me está atrofiando el cerebro.
Poco a poco me doy cuenta, y es que las calles están llenas, repletas, es que no hay quince minutos de descanso. Da igual que sea de madrugada o a las nueve la mañana...

Un tránsito de almas espesas conduciendo coches a paso muy lento me desvelan las noches con y sin luna.
Un ejército de uniformados me acompañan a desayunar.
Hoy me he levantado teniendo la certeza.
Parece que vamos a tener que hablar.
O que hacer.
Porque este hedor se está convirtiendo en algo insoportable y sólo vamos a estar segurxs en las Kloakas.
La libertad de expresión ametrallada.
Desangrada.
Encerrada.
Torturada, violada, vejada, humillada,borrada de la vida de las personas
Apresada entre barrotes, multinacionales y cajeros, eliminada.

Mientras me miraba esta mañana en el espejo recordando la noche de autos, lo vi claro:

ESTAMOS EN UNA DICTADURA, LA ÚNICA DIFERENCIA ES QUE EN VEZ DE PEGARTE UN TIRO A LA BUENA DE LA PATRIA Y DE DIOS, TE ENCIERRAN EL LA CÁRCEL A LA MALA MUERTE Y TE HACEN BAILAR AL SON DE SUS PELOTAZOS.

Aki hay un pestazo a mierda que te cagas. 




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