martes, 17 de septiembre de 2013

Lo repetiré hasta que me sangre la garganta

La cárcel, mata
Si tu piel es oscura, no habra luz que te salve
Las técnicas policiales podrán con tus años de experiencia
Con tu integridad psicológica
Con tu dignidad
Te dirán que eres culpable por sentarte en un banco y ver los pájaros volar
Porque eres negro o moro o puta o libertaria
Porque vistes extraño, tienes rastas, pendientes, una litrona entre tus manos
Te obligarán a identificarte, te arrastrarán a comisaria, te chantajearán con tu familia.
Luego, cuando estés allí sentada, te darán una de cal y otra de arena

Cuando te den un par de descargas, cantarás opera y bailarás flamenco al compás de sus guantazos 
Y tú sentirás ganas de morir, de terminar de una vez por todas, pero tu instinto te llevará a seguir sudando y suplicando
Nadie dirá nada, nadie sabrá nada, nadie te limpiará la sangre
Tu vida en sus manos, tus manos esposadas.
Firmarás tu sentencia de encierro, de muerte, porque la cárcel, mata.

Que triste que está el día bilbaíno.
No necesito tanta información

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