viernes, 27 de septiembre de 2013

Hasta el final

Mejor si las suelas no tienen pegamento y las bocas callan los deseos.
Nadie sabe nada.
Debajo de la camiseta, una cicatriz abre el pecho separando el mar de los dolores del océano de una pasión perdida.
Pero nadie sabe nada.
En la ciudad, los sueños se convierten en pesadillas
Otra vez mi pecho, preso de ego, de soledad, de ilusiones tan alejadas, tan alejadas, que no hay camino que pueda encauzarlas
o
asesinarlas de una vez por todas.
El agujero cada vez se hace más grande, arrugas más profundas, las ganas de abandonar el amor, el one love... insoportables.
Quiero beberme la sangre de cada una de las gotas de tiempo que te pienso y dejar de inventar, que me desangro, que soy RH negativo de por vida, que para ser poeta, primero tienes que ser suicida y llegados a este punto, ni transfusión
Estoy harta de mi propia estupidez, de la estupidez general
Ya no valen más lágrimas que alcanzan al corazón y se oxida,
Ha sido suficiente servir mis entrañas en bandeja
Arrancarme los ojos, la dignidad, la verguenza, el orgullo, el perdón y pedalear con la lluvia y la tormenta en busca de algo que sólo existe en mi imaginación.
Ya está bien del yo y del tú.
Estoy tan cansada de todo, que no me queda otra que dejarme llevar por la locura enfermiza y acabar de una vez por todas.
Y eso que ya está acabado.
Son las fantasías
O quiza la puta energía
Quiero asesinar a mis fantasías.
Porque estoy enferma de amor y vida, porque siempre el amor doloroso podrá escribir más versos que cualquier guerra. Y porque... te sigo queriendo.
Aún así, siempre me queda la duda de si es a mi imaginación a la que persigo hasta la muerte.

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