miércoles, 1 de mayo de 2013

De corrido hice el recorrido a ras de asfalto

Mi cuarto apesta aún así, mi garganta se sanea mejor que en el trópico de tu cuarto.
La ciclogénesis explosiva dio paso a la lluvia de una fría primavera.
Hoy coso los hilos desgastados de aire frívolo.
Respiración a tirones ¿Tienes un desatascador?
Hay demasiada mugre en estas uñas. No hay disolvente que pueda limpiar el atentado histérico del que mis manos son testigos parciales.
Todo es rojo, todo me impresiona, todo me implosiona por dentro.
No sé si mi corazón está negro de tanto rojo.
Hace dos años este mismo cuarto olía a jazmín.
El otro día pensé que podría guardar el olor entre mis tetas, en el mismo centro de mi corazón.
Me confundí, por todo, de todo, hasta todo, hasta el final.
Tanto escombro de sueño derruido.
Tanta ruina después de la batalla
Tantos segundos peleando por lo imposible
y REBENTÓ el centro del corazón, nadie supo muy bien por qué.
Tu cuarto huele a crema de Marihuana
¿Era cierto que tu eres el hombre en esta pareja?
Juego de roles.
Te desconcierta el mio, te desconciertas ante ti, me deconcierto ante mi, me desconciertas. Quizás por eso este olor
O los dos porros y las dos birras recién levantada.
Ahora estoy tranquila.
Vienen a visitarme mis pasados y presentes alcohólicos y locos.
Me encuadro en la foto de familia.
No quisiste olerme bien.
Era demasiado intenso. Es demasiado intenso. Es demasiado poético para ser verdad. Es nuestra mentira más verdadera. La verdad más grosera:
Drogas, sexo y locura.
(SIGLO XXI. Las heroínas ya no llevan capas sino turulos de cinco pavos y condones de máquina. En común: siempre arrastran una mochila con ropa sucia e iluminan sus deseos bajo los neones)

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