miércoles, 24 de abril de 2013

Cabaret

Rezo todas las noches en un altar.
Quieta, susurante; aletargada por un susurro constante.
En tu cuerpo vislumbro un lodazal.
Hoy, las llamas se encendieron.
Tu cuerpo y mio, piezas de un lego.
Jugamos desde la máscara a dar vida.
Dudamos como siervas humanas y nos escondemos detrás del telón. Los nervios son la luz de tus manos.
No quieras sembrar sin setir la llamada de la tierra.
Tierra, aire, fuego y agua tendidas a tus pies queriendo acercarse a las sombras.
Livianas formas deformes; disconformes.
Huele el aliento de mi piel. Acaricia el oler de mis medias. Sueña el escote de un abismo. Genera energía ecléctica... y... sumergeté en este cabaret.

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