miércoles, 24 de abril de 2013

Así lo veo un día a pleno sol

Quememos cualquier pista de sinceridad
Hundamos nuestras garras en la inocencia
Saquemos los ojos a la vulnerabilidad
Utilicemos la fragilidad para destruir
El honor para gritar
La ira para maltratar
Culpémonos mutuamente del nefasto derrotero del mundo
Del desván de nuestras tristezas, impotencias, agonías.
Usemos el nervio para sufrir
Martirizar el cuerpo; separar los cuerpos en una misma cama
Cojamos el cariño y acuchillemóslo, mastiquémoslo con cachos de lorazepan.
Las palabras mortero, las ráfagas de perspicacia, pesimismo apocalíptico que nos separa y nos obliga a luchar.
La lengua llena de llagas, las llagas llenas de sangre y la sangre llena de pérdida e historia
Bendito mundo el nuestro.


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