jueves, 28 de febrero de 2013

Fuel Fandango

Fuel fandango: https://www.youtube.com/watch?v=ja6ekjxt5n0

Cardo borriquero

Tan caótico es, que ni siquiera pretendes buscar el orden.
El destino quisó retorcer la zancadilla. 
Sabes que estás dentro de la espiral: ardor en tu estómago, cansancio crónico, mareos, inapetito... Giras en la rueda de la ruina.
No quedan muchos donantes a tu alrededor.
¿Conseguirás llenar la cantiplora? Implora, bonita, implora
La última gota os  la bebisteis anoche.
Ayer gemías y vomitabas
Hoy sólo te arrastras.
¿Que pensaste?
Ten cuidado bonita, vienen tiempos de sequía. 

miércoles, 27 de febrero de 2013

La herida se convierte en cicatriz para dejar recuerdo eterno

Perdiste la pipa de la paz.
El tiempo de la guerra se nos echó encima.
La calma después de la tormenta. Sin embargo, este silencio...
Alguien me dijo que tras los pelotazos venían los tanques.
Miré al cielo en busca de una respuesta.
En mi corazón, la sangre empezaba a faltar.
Al fondo, una cortina de humo y el olor a fuego constante.
El barro de lo perdido anclando mis pies a un pasado difusamente expresionista.
El aire y la amargura, el abrazo de la reconciliazión.
Sin embargo, esta oscuridad...








Y me corto una teta si hace falta

Quemarán hasta el pvc. Arderá como la selva y mutilarán a los volcanes. Arrancarán las olas al mar y romperán las nubes. Perforarán las aguas dulces hasta hacerlas saladas. Se limpiarán los mocos con la Sabana.
El mundo que está aquí ha perdido sus lentes de contacto, en la era de las concexiones, todo aparece desconectado.
Harta de discursos, chistes malos y actuaciones pésimas, tatuo en mi piel el instante que nadie me puede robar.
Vuelo en el cielo de las tinieblas abriendome paso y matriz a bocados.
Los edificios falocéntricos no me dejan ver sol pero conozco a arañas que tejen su red y mi equilibrio con sus ocho patitas y sus infinitos corazones.Ellas me rescatan del salto al vacío. Entonces, funambilista que camina encima de sueños rotos.
Nací con una cuerda al tobillo y hoy he aprendido a hacer un lazo. Mañana cazaré.



Sofa surfers

 Sofa Surfers: https://www.youtube.com/watch?v=bMVNGM3BXbs

¿Y el cuello?

Como la hierba que renace en una grieta, me abro camino en la maleza
Alrededor partículas de cemento nacido de los escombros
Los pilares y las ruinas de mi propia vida y su derrumbe vital.
En mis ojos, las cataratas de la desolación. Y sonrío. Sonríe mi medio lado izquierdo con una mueca de profunda decepción.
Las manos se retuercen y tambolirean al ritmo del nervio que me consume.
Mi corazón pun-pun, mi mente pan-pan.
Sofa Surfers otra vez a mi izquierda, con mi rabia y mi fuerza, con mi potencia e impotencia exputencialmente elevadas. A mi derecha, el rotulador rojo con el que retrato mi sangría y el té de la tierra que me da fe. 
Hoy tengo la mañana completa.

Y volaré...

Y aunque a veces me cueste trabajo respirar y olvide quién soy,
encuentro en cada abrazo el latido de mi suspiro.
Y no habrá compromiso que me arraqnque las alas,
Ni palabra que me detenga,
ni océano en el que no me meta
Y nadaré contracorriente, y me llamarán demente, pero caminaré por las aguas suavemente, tiernamente, como la niña a la que todavía no le han mutilado la mente.

lunes, 25 de febrero de 2013

G-L-O-R-I-A.


Gloria a la decadencia que me hace crecer
Gloria al dolor que me hace aprender. 
Gloria  al hartazgo que me da fuerza y fe
Gloria a mis santos ovarios que me tienen en pie.
Gloria a mi puños abiertos y a mis piernas en canal,
A la sangre de mi coño y a mi lengua mordaz.
Gloria a mis pecados de mujer carnal
A la fallas de voluntad que todo lo convierten en bacanal.
A las noches que terminan en tardes y a los días que no terminan nunca.
Gloria a los dioses que murieron de sed, a las vírgenes que follarón sin condón y a los locos que jamás encuentran la razón.
Gloria a las ratas de los mágenes,a la desilusión de las imágenes y a la esperanza desterrada con todo coraje.
Gloria a la ira que me delira, a las uvas podridas y por ello comidas y a todo lo que sea semilla.
Gloria a mi mente por demente, a mi poesía por cuchillo hiriente y a  mi vida por simiente. 
Gloria a Patti Smith.



El amor

Tema de novelas y shows, tema de medios días y noches enteras. Temas de los siglos, los prostíbulos y los geriátricos: Tema inagotable. Hoy hablo del amor porque vivo en el desamor. Es cuanto más se habla, cuando menos se consigue ¿Qué es lo que podemos hacer? Callar, así cuánto menos se diga pues, menos se piensa. Sin embargo no es tan sencillo. Una paliquea y paliquea y cuando las palabras pierden todo su sentido, entonces rompe a llorar. Asi somos los enamorados, nunca dejamos al silencio en paz. Nos llevamos por el corazón olvidándonos de nuestra razón y desgarrando nuestra vida en dos, en tres, cuatro o cinco, que más da si vas a sufrir igual. Delirantes quedamos ante la negativa y el deseo. Perdemos el conocimiento jamás encontrado pero siempre creído, y morimos detrás de cualquier esquina en una madrugada sin corazón. Sufrismo ante el mutismo impotente de la inexpresividad física y el ruido atronador de nuestras pasiones aclamando libertad y consumación en nuestros cerebros.
El impulso a la huída es menos intenso que la desazón ante la ausencia, dama esta inseparable del amor, eterna compañera de la inseguiridad y el miedo. Intimos amigos de los celos y la ira.
La turbación da la mano al impulso empujándolo a la locura, es decir, a aviones, autobuses, taxis, biciletas o cualquier cosa con ruedas o motor que acerque al enamorado a su objeto. Nada impide. El trabajo se pierde porque se vive en otra realidad donde lo material ha sido exterminado; solo por lo sentimental se vive.
El amor es una perpetúa agonía que maltrata sin cesar rompiendo en gritos ahogados. Una opresión lúcida que oprime el alma con su inconsciencia y su incapacidad. Una presión aplastante que revienta en el estómago para despegar en la boca y matar al parlante. Un sabor del sin sabor que intraquiliza con su persistente amargura. Un caballo desbocado que mira cada segundo como el último que tiene. Una pasión sentida como intransitoria que fustiga el cerebro con sus azotes, todo esto es el amor.
Camas revuelta y manchadas de sangre y semen que huelen durante meses en los cuerpos de los enamorados. Cabellos revueltos y gemidos maravillosos que embellecen la figura de los locos, locas, locaos. Es el caos. Frenetismo a exacerbadas dosis que tiñe el alma de rojo y el corazón de negro. Utopías, expectativas, fantasías que fracasan a cada minuto por su destrucción instantánea. Condones por el suelo, tazas de café frías y despertares intranquilos. Noches de pesadillas y tiritones que terminan en días de nada de algodón y ni de rosas. Incertidumbre, dudas, parkison y oscuridad. Luces inventadas para correr por los estrechos pasillos de la realidad, historias soñadas para esconder a las cotidianas. Sentimientos basados en el absurdo y la insesatez.
Atardeceres de suspiros en caras soleadas y sonrojadas por la excitación. Esquinas excitantes manoseadas con el descaro de la pasión. Manos agarradas, espaldas arañadas y cabezas arrancadas en brotes de hambre y deseo. Pelos enmarañados con gritos profundos nacidos de la comunicación. Caras enfrentadas desde diferentes posiciones que miran con el ansía de quién implora recuerdo en su lecho de muerte. Ojos rajados ahuecando un corazón más que castigado por la decepción. Nuevos chorros de sangre ante tu mirada de mujer y cimiento, ante tus pechos, tu espalda, ante tus piernas, ante tu sexo.
El amor nunca termina de sorprender. Imposible de definir. Cada día tendrá una nueva forma, el miércoles será un santo, el jueves una rata y el domingo un príncipe. Que más da. Puede que mañana toque un africano.

El día después de la gladiadora

Y sigo aquí como las ruinas del coliseo.

Juana



Abro los ojos y solo veo oscuridad. Palpo con mis manos las paredes de este aposento angosto y frío como un sepulcro y entonces recuerdo…Estoy muerta. ¿Y qué hago pensando? ¿Resurrección de los cuerpos? Mejor me levanto para disponer mi persona.
¡A mí mis sirvientes! ¡Desplazad la losa que me cubre! ¡Qué extrañeza! Nadie acude a mis ruegos! ¿No hay criados en el juicio final? Qué infortunio.
Estiro los brazos y levanto la lápida con manos temblorosas, y con piernas, también temblorosas, abandono mi tumba. Recorro despacio el pasillo de una insólita Catedral donde, al parecer, he sido enterrada y como no encuentro un alma, encamino mis pasos fuera de la Casa de Dios.
Abro el portón y desciendo los peldaños de unas escaleras en las que hallése sentado un grupo de mendigos vestidos con extravagantes ropajes que beben en cuencos  extraños.
-Excúseme gentilhombre ¿tendría la gracia de indicarme dónde me hallo?
-Tronca como mola tu disfraz.
-Perdone vuesa merced, desconozco su idioma ¿podría hablarme en lengua romance?
No soy respondida y sólo puedo entender que debaten sobre mi cordura. !Que hastío! Estoy más que  cansada de que tanto en el cielo como en la tierra me censuren por loca. ¿Nunca me quitarán el San Benito?
Me siento ofendida y decido marcharme. Palacios de formas extrañas se alzan sobre el suelo y titiriteros y juglares realizan cabriolas y malabares. Creo que me llaman.
-¿Me echas una mano?
Me niego rotundamente. Es probable que en este lugar la necesite.
- Venga, si pasas la gorra comparto contigo.
Sigo sin comprender este lenguaje obrado en la eternidad, pero el juglar pone en mis manos un exótico sombrero para que los cortesanos lo colmen de monedas.
-Con las tías buenas es mucho más fácil. ¿Has comido?
Alabado sea el Señor, algo que entiendo.
-Hace siglos que no entra vianda alguna en mi boca.
-Pues vamos que en mi casa hay jamón.
Tras una corta travesía, considero que no es cómodo su caballo de ruedas y decido apearme.
-Sea con vos la gracia gentilhombre. Seguiré a pie mi camino.
-¿Pero dónde vas?
-A buscar a Dios.
-La Virgen Santa.
-Si, sí, a ella también.
Camino y camino, son extensos estos parajes, hasta que un mensajero me da una misiva: “Te esperamos en el Cielo. Con esta entrada consumición y dos chupitos”.
-¿Me indicaría vuesa merced cuál es el paradero?
-Ahí al lado. Yo te acompaño.
El Cielo es oscuro y ruidoso. Pregunto al hidalgo si no ha errado en la dirección y me ha guiado hacia el infierno, pero asevera estar en lo cierto.
-A esta cárgale poco la copa, que ya lleva una cogorza como un piano.
En un cuenco de vidrio un siervo prepara una pócima que me ofrece con cortesía. Su sabor es dulce y frío. Y sabroso. Muy muy sabroso.
-¿Ha visto a Dios?
-Está pinchando.
-Oh! Qué contrariedad. ¿Hállese también la inquisición?
- No. Esa pinchó la semana pasada.
-Por fortuna. Nunca fue de mi agrado.
-Sí. Es menos cañera. Oye ¿quieres éxtasis?
-¿Se puede solicitar?
-Claro nena. Tengo de todo. Abre la boca.
Me rodean ángeles que danzan entre rayos divinos y mi cuerpo siente placer en extremo. Melodías celestes inundan mis oídos y me siento izada a las alturas. Ora por ventura, por fín, hállome en el paraíso.

sábado, 23 de febrero de 2013

Cuando la negatividad supera la ficción

Sigue así, busca una pared nueva y estréllate con ella.
El problema está ahí.
Nunca olvidarás lo que has perdido.

martes, 19 de febrero de 2013

Requiem por una utopía


Déjame que vuele tan alto como tus trucos de hombre protector.
Esta vez no necesitaré ningún arnés.
No tengo miedo del que dirán
Ni de las altivas con voces de pito
Ni de los granduñones de miradas lascivas.
No tengo miedo del martirio, ni de la hipocresía, ni de la mentira, ni del futuro, ni del pasado, ni del presente.
Ahora estoy preparada para lanzarme al fondo de aquel pozo que esconde nuestro amor prohibido.
Estoy en el borde y sólo pienso en saltar.
Las alas que me han crecido me salvarán de chapotear en la ira, que una y otra vez, nos vapulea.

La oruga de la voluntad.

En la ría se arrastra la oruga que quiere ser mariposa.
Entre los reflejos de las farolas en las aguas turbulentas,
la oruga intenta contrerse y expandirse y alcanzar el tamaño de la verdad
Gastando sus escasas fuerzas, lucha contra la corriente y suda y sangra cada una de las noches, que queriendo volar, se dio de bruces con una cruda realidad que amputaba sus alas una y otra vez.
Pero la oruga seguía chapoteando y mirando al frente, dispuesta al embate de las olas que agitadas por la tormenta, sólo pensaban en arrastrarla a lo más profundo.
Los golpes del respeto minaron su escurridizo cuerpo y la lejanía de una comunicación impotente, le arrebataron su único salvavidas.
Veo a la oruga desde mi balcón, la oruga que antes de ser mariposa, ya tuvo alas. La que decía que si por no sucumbir a la desesperación.
Pero la oruga, con sus chacras atravesados por un frío cuchillo y su alma contaminada por la desidía, ha decido dejarse llevar corriente abajo, al compás de cantos de piedras y chapoteos de peces de mercurio.
La oruga ya casi está preparada para que a la altura de Zorrozaurre, una gabiota ansiosa de carne fresca, se la trague de un picazo sin más funeral que un chasquido en un vertedero, y así, por fin, terminar con las putas mariposas en el estómago.
Me cago en el amor.


viernes, 15 de febrero de 2013

Infidelidad/Infelicidad

A Adela le gustaban las palabras, especialmente el verbo tropezar. Ella siempre tropezaba. Tropezaba y caía buscando esos brazos, eternos ausentes, que la recogieran de su inacabable vacío, y aunque en ocasiones las luciérnagas le traían palabras nuevas entre sus alas, ella nunca quería elegir otro vocablo.
- Mira "Luz", ¡no te gusta? Es pequeña y suave...
Pero una tras otra las iba rechazando. Muy larga, muy corta, muy sonora, muy ambigua. Sólo una vez escogió otro verbo. Caminaba sola hacia ningún lado cuando vio a Ángel. El vestía un jersey blanco de sonrisas robadas, un abrigo largo con un corazón roto y una bufanda de rayas con la que se cubría el cuello y también la hipocresía. Hacía frío, y ella lo siguió callada y escondida en su enorme capa de color trsiteza.
En el número tres de la tercera avenida Ángel paró, sacó la párvula llave de las grandes mentiras y abrió la puerta de otra mujer. Sólo entonces Adela volvió a recoger sus pasos, los ordenó con cuidado para que no perdieran el rumbo y se marchó a casa. Después abrió el diccionario y buscó luz, esperanza, ilusión pero no se acordaba que aquellas palabras las había borrado a soplidos. Al fin, en la última página de ese libro dolido encontró un nuevo verbo. Lo desnudó despacio, lo besó con ternura y sin más preámbulos, se dejó morir.

jueves, 14 de febrero de 2013

Desde una ventana:



El mercado de la vida se tambalea entre mareas vivas
Un pez nada contracorriente entre latas de birra
Una gaviota sobrevuela las ansías de pan
y un perro, patelea en el descenso al mar.
Entre las bolsas, una rata husmea el último rastrojo de maravillas y una cucharacha se revuelca panza arriba.
Las aceras cubiertas por el lodazal de sueños corruptos y lujurías envidiosas

En los informativos, el oscuro imposible de un telón rasgado de esperanzas desnutridas. Las caras de niños y niñas llenas de moscas, el esquelto de un viejo pidiendo muerte, el pecho marchito de una señora sin mirada.

Detrás de una pantalla, los falsos sueños de chiquillas y chiquillos sin verdades ni principios verdaderos. La comunicación errante y naúfraga de destellos azules. La virtual ilusión de un mundo unido y el silencio de una violencia más que palpante y explícita.

En el cielo, los gases nucleares y la polución más gris. Las nubes sin agua y el sol sin brillo. Las estrellas sin dirección y los planetas que giran sin sentido.

En mis manos, el temblor de la asfixia y el frío de la incapacidad.

Hace tres semanas que no para de llover.




miércoles, 13 de febrero de 2013

Conquistar el amor:



Porque en tu voz está el color
Porque en tu mirada está el fuego
Porque en tus manos están mis cimientos.
Porque cuando me besas, veo el arcoiris y se enciende un mechero de piedra y gas infinitos.
Porque flameas mi alma y riegas mi bosque
Porque te arrimas y las estrellas lucen más que el sol.
Porque la luna no puede fundirnos cuando está llena.
Porque eres el niño que siempre he querido ser y la persona que me gustaría engendrar.
Porque puedo hablarte sin palabras, verte sin luz, sentirte sin sentido.
Y me es duro porque el orgullo es el cabecero de nuestra cama, la droga nuestra segunda dama, y el hambre y la sed, nuestros insaciables compañeros. Pero aquí sigo, consumiéndome en el deseo.

viernes, 8 de febrero de 2013

La señora soledad



Qué quieres que te diga si eres capaz de pasar de un truco a otro casi sin tropezar. Si soy capaz de pasar de un truco a otro casi sin tropezar… Si el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. 
Hoy no hay trucos de magia, ni palomas volando, ni confetis en el pelo.  Sólo está la soledad vestida de blanco, con una arcada alojada en su rosado vientre creciente, saludando de lejos pero tan cerca que su aliento en mi nuca atemoriza mi presente con malas nuevas.  Despacito, como siempre que la fragilidad de mi cuerpo amenaza con desquebrajarse en cualquier segundo, intento elevar el mentón, limpiar el sudo frío de mi mente y acariciarme los pechos. Porque es en mi corazón donde la soledad quiere alojar su desconsuelo, y en la derecha y la izquierda; mis pulmones abriendo y cerrando en impulsos tensos y desequilibrados con una respiración torpe pero en constante propósito.
Esa señora que guarecida en mi corazón me recuerda lo grande que es el mundo y lo pequeña y débil que es mi esencia, me regala su sabiduría, que en vez de hacerme más fuerte, me hace más madura y mayor, más cansada y triste, más baja y alta que cualquier sueño. Tengo miedo de caerme demasiado pronto del árbol, de que la arcada se convierta en un agujero negro dentro de mi estómago y acabe absorbiendo a mi alma. 
Ella lava su cabello con lágrimas atragantadas, se lo suaviza con flores arrancadas antes de tiempo y lo peina con el cepillo pesado y ondulante de las decisiones serias. Conoce perfectamente todos los productos químicos y naturales que a falta de amor, saciarán su voraz apetito. No se conforma con baratijas rencorosas, apuesta por volar alto y caer siempre más bajo, porque ella es una águila con las alas cosidas, descosidas y vueltas a coser y no le importa lo frío que esté el suelo, ni el barro que haya dejado la tormenta de locura y necedad, ella aterriza aunque se vuelva a romper las alas, aunque sus patas se hayan convertido en muñones y  su pico, antes magnánimo, robusto y fuerte,  ahora no consiga piar.  
Me dice que el sol saldrá cuando pasen los cuarenta días de casi dos lunas. Giro la cabeza y encuentro su susurro siniestro acariciándome tan hondo, tan profundo, que imantada hacia su vacío infinito, tiro los cepillos, los champús, los suavizantes y vomito todo el dolor que este mundo de desarraigo y abandono deposita en el agujero negro de mi perdición. Vierto sobre la tierra casi yerma la sangre de todas las bodas y pasiones a las que ya no acudiré jamás. No hay nada alrededor para limpiar lo que sale del alma más que un paño de lágrimas casi desértico y unos sueños hechos jirones. Me remango la falda e hincada de rodillas acerco mi mejilla en un golpe seco al charco de mi melancolía. Todo está demasiado mojado, lleva lloviendo mucho tiempo en mi corazón y me duelen los riñones, no creo que hoy, un día sin trucos, palomas, ni confetis, pueda limpiar tanta pus acumulada.
Ella me mira desde la altura invitándome a seguir con su mano delicada rozando el viento, quiere desnudarme aún más para aligerar toda la pesadez que durante años, he cargado como las reliquias de Santa Teresa de Calcuta. Sabe que los límites son tan arbitrarios como el amor y que con su constante presencia, consigue el latir de la humildad y la valentía en las personas que la soportan, pero dudo que hoy, un día tan frío, negro, gris y azul, sea capaz de aguantar a la señora soledad.

Hoy no es día de trucos, ni de malabares, ni de magia, ni de ilusión. Es día de reflexión y asimilación, es el día después de la caída, el día en el comienza la reconstrucción de la destrucción. Hoy es el día para reparar y retirar pilares y verdades.