miércoles, 10 de mayo de 2017

El cielo y tú

Intente mirar por telescopios espaciales
Trazar rutas celestiales
Saber las lunas que tiene Saturno y variar con ellas
Pero me cansé
Me quede exhausta a la vera la mitología
Nuestro amor venusiano acabó en tragedia
Orión no pudo soportar la mordedura de la Luna en Escorpio
y con su cinturón, se ahogó
Hubiera preferido ser como Stephen Hawking y navegar años luz
No rendirme ante los agujeros negros de la vida como Albert Stein
Ponerme el traje espacial de Neil Armstrong y convencer a la luna de que despistará al escorpión que nos amenazaba chocándose las pinzas encima de un risco
No fui capaz
Me cansé
Poco a poco, polvo de estrellas fueron los recuerdos
Cristalitos transfigurados con los que me cortaba las yemas de los dedos
La telita que cubre el corazón
El hueco de la muela de juicio
Ya no quisé mirar más al cielo
Ni pedí deseos a las estrellas fugaces
Si entendí lo trágico del amor imposible
Los destinos inquebrantables
y las heroínas torturadas
Y me fundí con la tragedia griega
haciendo de nuestro amor, una nueva constelación




Un día de brillo oscuro

Debería tantas cosas
debería que no debo
No creo en cuentas de debe y haber
se me ha olvidado sumar y restar
Solo se multiplicar desequilibrios
y dividir espacios

Dimensiones

Una cuestión: ¿Por qué?
Una categoría: Final
Un principio: x
Un espacio: infinito
Un tiempo: ahora
Una pena: la del corazón

viernes, 28 de abril de 2017

Homo erectus


Medio ser catapultado en las cavernas de Altamira
El otro medio perdido en el edificio de Iberdrola

AHuecarnos


Observar
Encontrar
Acercar
Escuchar
Compartir un espacio, un tiempo, un silencio.
Compartir un bocado de tu bocadillo.
Jugar al corro de las patatas
Unir las manos palmoteando en la sin razón

Abocarse a tu cuerpo. A vuestros cuerpos. A nuestros cuerpos. Ahuecarnos en nuestros cuerpos para sentir un alma.

La tierra dejó de crear


Los tiempos se negaron a creer
Los pueblos quedaron bajo aguas estancadas
Las mujeres abortaron piltrafas
Las abuelas contrajeron lepra
y los patos murieron ahogados en gasolina

El único sonido era el tañido de campanas
Sólo las chimeneas alcanzaban el aire
La tierra dejó de crear
Las raíces se pudrieron y el avellano se quemó
El último olivo se levanta amorfo entre la niebla
Entre mis manos sólo el polvo de lo que fue

 

Un niño llora desconsolado


Es tan pequeño como una pulguita y tan extraño como la luna
Se ríe con la facilidad del que no sabe de preocupaciones
Con la verdad del placer
Con una sinceridad de cuatro dientes
Chapurrea lo justo para jugar y comer, corre al grito de ay, ay, ay, ay, ay y se agarra a tus piernas como las garrapatas a las orejas.
Le gusta mirar, tocar y chupar cualquier cosa que sorprenda
No tiene miedo al miedo, ni a los barrancos, ni al silencio
Se sube encima de la silla y escala infinitas montañas
Conoce quién es el bueno y quién el malo con tan solo una mirada
Le encantan los animales y los vehículos de dos ruedas.
Esta madrugada este niño mio llora desconsolado
No sabemos que le duele, que le pesa, que le agobia
Sólo escuchamos su llanto y su quejío,
Sólo sentimos el sudor de su pijama empapado,
Sus ojos cristalinos, su dedo apuntando a ninguna parte
Este niño mio que hoy quiero más que nunca, me enseña qué es la ilusión, y el amor y la ternura y la angustia.
Descubre a nuestros ojos cansados, la esperanza del después, la fe en el presente, los recuerdos apagados.
Quisiera que este niño mio se refugiara en el regazo de la fuerza, bebiera el brillo de la estrella del Norte y se empachara de sol andaluz
Sé que se me escucha lejos y como un contrahechizo, quiero que este niño mio, salve mi vida y la suya.