martes, 8 de mayo de 2018

En la punta de la paloma

Ellxs se deslizaron por las dunas, se dieron la mano en el sendero de los pinos moribundos, encontraron un chorrito de agua pura y nadaron con las morenas en la roca del queso
Perdieron sus ropas cuando sopló el levante y se acostaron con la luna meciendo su tienda de campaña
Cantaron las grandes baladas de los viejos tiempos alrededor de una hoguera con los pies llenos de heridas y bailaron verde, te quiero verde, en funerales a la orilla del Puerto de Algeciras
Se nombraron seres de fe e hicieron manada en la punta de la paloma
Se acompañaron de perros y guitarras, olores ricos y manteca de la buena
Conservaron amarguras y elevaron las alegrías
En las arrugas de sus rostros encontrabas el misterio de las mil y una noches
Eran protegidos por peces voladores y duendes que cantaban a las barricadas
Salpicaban esperanza
Recogían los naufragios y salvaban a la vida de la miseria humana
Hacían de la humildad, manta de ternura y pulgas y con sus manos de uñas negras, velaban el sueño de las lapas
Seres de comidas eternas y licores dionisíacos, sin miedo a bailar solos y siempre dispuestos a compartir su mesa
Compañeros fieles de la aventura y el fuego
Con costras, cicatrices y una canción siempre dispuestas a levantar la tristeza y la botella
De brindis rápido y mirada profunda, con un verso guardado en la cámara del desastre y un gesto único para cada tropiezo
Auténticos piratas del Estrecho , con muy poca verguenza y mucha sal, secos y húmedos a la vez, destrozados y brillantes
capaces de hacer de la vida, un paraíso infernal
y de mi corazón, una eterna contradicción


Presente

La montaña nos protegerá de pensar el tiempo como finito
Y el agua... limpiará la violencia del naufragio
La selva se alzará por fin señora
y los pájaros comerán y volarán en nuestras bocas
Será el tiempo de terciopelo y melocotón
de manzanas maduras comidas sin pecado
y rosarios de flores honrados al atardecer
Donde una lágrima no será alfiler
y un llanto, nos hará sacar pecho
Será la infancia enredada en plantas purificadoras
y estrellas vivas
Será el tiempo sin tiempo
de  la reconciliación de la memoria
de la violencia echa arte
del dolor, llevado como peineta
Será el tiempo de la utopía

Otra canción de amor

Otra canción de amor para desolar un poco más, la ciudad donde el sol es un reflejo en los charcos
Quisiera no haber escuchado el repique de nuestros deseos destrozados
el amor ensordecedor al compás del desprecio más absoluto
A la guerra más perdida
a la victoria del orgullo cruel
Pero... escuché cada lágrima caer
cada tiempo de memoria herida
cada violencia tapada 
cada soneto de montaña rusa
No conseguí identificar el miedo detrás de esta melodía
y me lancé a pesar de todas las señales auditivas y visuales
a esta canción desolada de ruina y adicción



sábado, 5 de mayo de 2018

Adicciones

Es cuando los pulmones se convierten en un colador de metal y tu sangre, deja de ser tuya.
Cuando tu cabeza cabalga salvaje y el mundo exterior pierde su crueldad
Cuando te conviertes en una super heroína y te olvidas del resto
Cuando los de al lado tuya, lloran y lo intentan, y tú, caes una y otra vez
Cuando se apaga la luz que antes veías en los niños
y el brillo de tus ojos es un mero reflejo artificial
Cuando tu cuerpo ya no sabe dar placer por si mismo
y la comida pierde sabor, el sueño, lucidez y el sexo, atractivo
Cuando no te duchas y te acuestas sobre las cenizas
Cuando te gastas lo que tienes y lo que no
Cuando el deseo natural se sustituye por un sucedáneo artificial
 Y cuando el silencio y la nada, te aterran
Cuando no puedes escuchar otra palabra más que más
Cuando tus impulsos dejan de colaborar con la razón
Cuando te da igual mearte encima de tu madre
Cagarte en el trabajo de tu hermano
Escupir sobre la tumba de tus amigos
Cuando la voluntad se pierde inexorablemente
y todo se vuelve oscuro
Cuando solo piensas en la siguiente
Cuando todo el mundo estorba si no te acompañan a la autodestrucción
Cuando se ha perdido la ilusión, el respeto, el tacto y la empatía
Cuando hablar de esto, es mucho hablar
Cuando las palabras que entiendes son solo las tuyas
y hechas una capa de cemento, sobre tu corazón
Cuando las venas son vistas como autopistas de placer
la nariz, como orificios para inspirar polvo
y la boca, como el viaducto de Dionisio
Cuando no sabes estar solo contigo mismo
Respirar
Cuando has perdido lo que te unía a ti
A mi
A nosotros
A la vida
Cuando amor se resume en ayudarte a conseguir otra dosis
y las sábanas se llenan de esperas e impotencia
Cuando la libertad es una elección falaz porque solo existe otra dosis más
Cuando los principios pasados y sentidos, pierden su importancia y sentido
Cuando lo que te rodea, es incapaz de hacerte vibrar
Cuando solo vibras, si queda algún tipo de sustancia que te pueda alterar
Cuando no te haces cargo de ti mismo y prometes que lo harás
Cuando te vas quedando detrás, y las personas de tu lado, cansadas, deciden no esperar
Cuando estás solo y preso, canalla de ti mismo, y te vas matando poco a poco, soñando lo que perdiste y no puedes recuperar.

Con mi poesía y mi soledad

Cogí la calle y la hice piel
Me sumergí en sus callejones de gente de mal vivir y marqué mi taconeo vital
Pinté sus paredes con el carmín de la esperanza y la desobediencia
y me senté en sus escalones con mi poesía y mi soledad
Permití que mi alma vagara en la frontera del fracaso a golpe de txupito y speed
Hice esquina junto a la desolación y el arrebato
y me marché al compás del tiempo y Extremoduro por la vereda de la puerta de atrás
Me perdí en el laberinto nocturno de lunas urbanas
me confundieron con Ariadna
me dijeron bruja
chamana
yonqui
puta
e hice de la Calle Cortés de Bilbao, mi lugar de residencia,
de los parques, mis santuarios y de la decadencia, mi piso bohemio de Martzana 16
Atrapé la belleza de las personas de más, venidas a menos
y vomité en servilletas de bares, lo tierno de perderlo todo
Pisé mierdas y especulaciones en paseos para perros con bozal y acosada por policías, delincuentes y ciudadanos ejemplares, me subí al planetario a comprender el designio de las gitanas
Entendí que me debía de marchar de la ciudad de los tilos
Me compré una caravana y unas cartas del tarot y crucé el Estrecho
Me llené de otras calles; de otros ojos, de otros adoquines
de otros barros y otras tormentas, de otras nieves y otras barras, de otros que eran los mismos que dejaba atrás
Y  entonces, busqué otro escalón para sentarme con mi poesía y mi soledad.








domingo, 15 de abril de 2018

La flor del cáctus

Lo que quiero darte y no puedo, me atormenta, niña, me llena de silencio y tiempo
Me saja los recuerdos
Evapora la pus tantos años guardada
Es tanta infancia de amor y tortura
que abrirse el cactus, solo una vez al año
Bella su flor de un día, tan largamente madurada
Efímera de 24 horas
Protegida por pinchos
y sabiduria ancestral
Capaz de sequías y tormentas
de arenas y cadáveres
de juntar cuerpos y trascender en la flor de azahar
Me pides palabras, esas son florecillas tuyas
Sólo una flor de paciencia y belleza infinitas, puedo darte
acéptala o rechazalá
tuyo es el cactus
de la oportunidad



Es natural que todo te parezca poco cuando has convivido con el demonio

Verónica, Verónica, Verónica
El mundo es mejor obviarlo
Nada se puede hacer
Disfruta que la vida es puta
Gasta y desgastaste, vente al frenesí
Todo da igual
Todo va a desaparecer
Estamos condenados y condenadas a la autodestrucción
Drógate
Habla sin parar
Bebe sin mañana
Habla más que baila
Insulta y mira sin ver
únete a la fiesta de la decadencia
Déjate llevar
No creas en nada
Sumérgete en el entretenimiento
y ten la tele de fondo en tus reflexiones
Busca siempre compañía
Tira de asfalto y speed
Las flores se marchitan demasiado pronto
Verónica, Verónica, Verónica, eres parte de mi carne, sangre de mi sangre
Tengo unas pistolas para ti
Te puedo llenar de oros y viajes
de drogas y amor
Vente a visitar mi obelisco
Penetratelo hasta el fondo y saborea la noria de la corrupción
Juega a creerte importante
Olvida el principio del estar
Toma el temple del apocalipsis
y vente conmigo a matar
Verónica me llamo
y matar, no tengo necesidad de matar
que me atrae todo lo que promete, eso no es de negar
porque vicio y decadencia, hacen a mis palabras volar
pero sabe usted, querido Lucifer
yo soy una simple poeta
una mota en el mar
una florecilla de primavera
una brisa inquieta
nada más
No quiero reinos ni reyes
ni estar en la vida sin estar
no me agradan las prisas
las conversaciones en bucle y el pasar el tiempo por pasar
a mi me gusta ver en lo profundo y coger una piedra al azar
ilusionarme con la magia, mirar a las nubes, a su movimiento, las patitas de los animales al andar
Me dan igual los poderes, el ruido me molesta de más
No me interesa la humanidad en masa
ni ser parte de un gran acontecimiento social
A mi me gustan los márgenes
deslizarme por las rendijas y aparecer por la cortina de atrás
Me gustan las flores frescas sin cortar, las hogueras encendidas desde el hogar, el cielo tachado de estrellas por desentrañar
Como puedes comprobar, señor Lucifecer, no soy una gran ayuda para su ejército de destrucción total. Que me siento parte de él, de eso no cabe duda, pero que usted logre conquistarme, extirparme el alma regeneradora que la primavera impronta en mi temple, en mi andar, supondría que usted no tendría razón de ser y por tanto, tendría que morir. Y la tres veces Verónica,  que es parte de su carne, sangre de su sangre, y necesita de su presencia para la reunión del sentido esencial, no puede permitirse el lujo de matarlo y quedarse sin papa.